Washington anuncia un “Día D económico” para aislar al régimen iraní

NewsITe
El gobierno de Estados Unidos anunció una nueva escalada en su estrategia de presión sobre Irán y sus aliados, a través de un paquete de sanciones económicas amplio y coordinado que la administración de Donald Trump definió como un verdadero “Día D económico”. El objetivo central es forzar la reapertura del estrecho de Ormuz y acelerar el fin de la guerra con la República Islámica, que ya se extiende desde hace seis meses pese a que, según la Casa Blanca, se preveía un conflicto de entre cuatro y seis semanas.
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El secretario del Tesoro, Scott Bessent, detalló que la denominada “Operación Marginado Económico” apunta a desarticular las redes financieras que sostienen al régimen iraní. “Hoy, por orden del presidente Trump, el Departamento del Tesoro ha puesto en marcha una campaña sin precedentes contra la República Islámica de Irán y sus aliados”, aseguró en declaraciones difundidas por la cadena CBS News y reproducidas por la Agencia Noticias Argentinas.
La ofensiva incluye una ampliación de las sanciones secundarias contra países, bancos, empresas e individuos que mantengan vínculos comerciales o financieros con Teherán, incluso a través de terceros. Según explicó Bessent, el nuevo paquete abarca sectores estratégicos como los activos digitales, el comercio de oro, la aviación, la tecnología y el transporte marítimo, todos considerados nodos clave para el financiamiento del régimen.
Presión sobre el sistema financiero global
Bessent advirtió que cualquier entidad que facilite maniobras de lavado de dinero en nombre de Irán “será excluida del sistema del dólar estadounidense”, una medida que en la práctica puede dejar fuera del circuito financiero internacional a bancos y compañías de distintos continentes. No obstante, aclaró que muchas de las sanciones no se aplicarán de inmediato para dar margen a que los actores involucrados revisen sus operaciones y se adecúen a las nuevas reglas.
“Estamos dando a todos la oportunidad de enmendar sus malas conductas”, señaló el funcionario, aunque advirtió que el proceso será veloz. En este marco, anticipó que antes de fin de semana podría anunciarse la penalización a una importante institución financiera, sin ofrecer precisiones sobre su identidad. Paralelamente, el presidente Trump se encuentra realizando gestiones directas con líderes mundiales para que corten sus vínculos con el régimen iraní, según relató el propio secretario del Tesoro.
Una campaña para aislar a Teherán
La nueva fase de presión económica se inscribe en la estrategia general de la Casa Blanca, que combina operaciones militares, sanciones y negociaciones diplomáticas. Bessent afirmó que la campaña “no terminará hasta que este régimen se encuentre solo”, al remarcar que el objetivo es erosionar de manera sostenida las fuentes de financiamiento del gobierno iraní y de sus aliados regionales.
En una columna publicada en el diario Financial Times, el secretario del Tesoro sostuvo que Trump “ha desmantelado las capacidades militares de Irán, destruido casi el 100% de sus fábricas militares y enterrado su programa nuclear”, y aseguró que la ofensiva económica representa la “fase final” del plan. En la misma línea, el mandatario estadounidense celebró en la red Truth Social que “Irán se está derrumbando por completo”, frase que refleja el tono triunfalista de la administración.
- Ampliación de sanciones secundarias a países y entidades que operen con Teherán.
- Foco en sectores clave: activos digitales, oro, aviación, tecnología y transporte marítimo.
- Amenaza de expulsión del sistema del dólar a quienes faciliten lavado de dinero a Irán.
- Coordinación diplomática de Trump con otros líderes para aislar al régimen.
“Al amanecer comienza un Día D económico: la mayor ofensiva financiera jamás orquestada contra un adversario”, escribió Scott Bessent al describir la operación.
El Departamento del Tesoro ya venía aplicando medidas similares: el 7 de agosto sancionó a empresas e individuos acusados de blanquear cientos de millones de dólares para el régimen, en lo que fue la octava acción de este tipo desde el inicio del segundo mandato de Trump. Con la nueva operación, Washington busca profundizar el aislamiento financiero de Teherán y generar un impacto que se traduzca en concesiones políticas y militares en el terreno, en un conflicto que mantiene en vilo a Medio Oriente y al resto de la comunidad internacional.

