El jefe de la UEFA endurece su postura contra el presidente de la FIFA

NewsITe
En la antesala de un año clave para la política del fútbol mundial, el presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, volvió a apuntar con dureza contra Gianni Infantino y dejó en claro que trabajará para que haya una alternativa al actual titular de la FIFA en las próximas elecciones.
Desde Buenos Aires, Čeferin fue contundente al analizar un eventual intento de reelección de Infantino en el congreso que la FIFA realizará en Rabat, Marruecos, el 18 de marzo de 2027. “En caso de que se presente, tendrá un candidato en su contra, aún no sabemos quién”, advirtió, dejando abierto un escenario de fuerte disputa política dentro del máximo organismo del fútbol.
El dirigente esloveno insistió en que el conflicto no se limita a las alianzas entre federaciones, sino que también atraviesa la relación de la FIFA con los distintos actores del juego. “No solo se trata del apoyo político”, remarcó, y sostuvo que Infantino debe pensar en el respaldo de aficionados, futbolistas, exjugadores y entrenadores, un apoyo que, según su visión, “ya perdió”.
Las críticas al proyecto FIFA Forward Enterprise
La tensión entre la UEFA y la conducción de la FIFA se profundizó a partir del proyecto FIFA Forward Enterprise, una iniciativa impulsada por Infantino que habilitaría el ingreso de capitales privados en las principales competiciones internacionales. Según denunció Čeferin, la propuesta se avanzó sin la debida comunicación hacia las confederaciones de cada continente.
Para la UEFA, este tipo de esquemas abre la puerta a una mayor influencia de fondos de inversión y empresas en decisiones deportivas estratégicas, lo que podría alterar el equilibrio competitivo y el reparto de ingresos entre asociaciones nacionales. El episodio reavivó el debate sobre hasta dónde debe llegar la comercialización del fútbol y cuál es el rol de los organismos rectores en la protección del deporte como bien cultural.
Europa, el poder y el olvido de los orígenes
Čeferin también cuestionó el discurso de Infantino hacia Europa. “Siempre escucho que argumenta que ‘la arrogante Europa está en su contra’; la postura de ayudar a los pequeños y pobres es muy fácil”, señaló, para luego recordar que el actual presidente de la FIFA surgió precisamente del entramado europeo: es suizo y fue impulsado por la propia UEFA cuando buscaba suceder a Joseph Blatter.
“Infantino es europeo, es suizo y fue respaldado por esta federación para llegar al cargo, pero parece que, lamentablemente, lo ha olvidado”, lanzó Čeferin, en una de las frases más filosas de la entrevista.
Detrás de ese reproche subyace la discusión por el peso político de Europa dentro de la FIFA. Mientras las federaciones europeas reclaman un mayor protagonismo acorde a su incidencia económica y deportiva, desde la presidencia del organismo se busca capitalizar apoyos en otras regiones, con un discurso de redistribución de recursos hacia asociaciones más pequeñas.
Elecciones 2027: plazos, candidatos y el rol de la UEFA
Si bien fue categórico en su rechazo a la continuidad de Infantino, Čeferin descartó presentarse personalmente como candidato. “Me encanta trabajar en la UEFA, la amo; además, mi credibilidad es mucho mayor si no estoy interesado en ese puesto. Llegado el momento, es hora de disfrutar un poco de la vida”, explicó, marcando que su rol será de articulador político más que de protagonista directo en la carrera electoral.
Las elecciones para definir la próxima presidencia de la FIFA se realizarán el 18 de marzo de 2027 en Rabat, pero la fecha límite para la presentación de candidaturas es el 18 de noviembre de este año. Hasta entonces, las federaciones deberán negociar apoyos y explorar posibles nombres capaces de competir con la estructura de poder que hoy sostiene a Infantino.
En este contexto, la postura de la UEFA será clave: no solo por el peso de sus seleccionados y clubes en el fútbol global, sino también por la capacidad de arrastrar apoyos en otras confederaciones que comparten sus reparos frente a la creciente influencia de intereses comerciales privados en las decisiones de la FIFA.

