Julieta Díaz reveló su historia de amor platónico adolescente

La actriz abrió su intimidad y habló de un amor que marcó su juventud

Julieta Díaz recordó un amor platónico de su adolescencia

NewsITe

Julieta Díaz se animó a poner en palabras un recuerdo que la acompañó durante más de tres décadas. En una charla a corazón abierto en el podcast Lesboteca, la actriz repasó un enamoramiento que vivió a los 17 años por una colega un poco mayor, un sentimiento que durante mucho tiempo interpretó como mera admiración y amistad profunda.

Según relató, por entonces estaba dando sus primeros pasos en la actuación cuando conoció a una actriz dos años mayor, con quien compartía ensayos, proyectos y horas de trabajo. La conexión era inmediata y poderosa, pero Díaz la leía desde el prisma de una adolescencia en la que se consideraba heterosexual y no se cuestionaba su orientación ni sus deseos.

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Con el correr de los años, y ya con otra mirada sobre su propia historia, comenzó a revisar aquellas experiencias. Recordó en particular una ocasión en la que ambas quedaron solas y apareció una mezcla de nervios, fascinación y una intensidad emocional que, con el tiempo, entendió que se parecía mucho más al deseo que a la simple amistad.

La vida siguió su curso y los caminos se separaron. Cada una continuó su carrera, pero el recuerdo permaneció intacto. De vez en cuando se cruzaban y el cariño seguía ahí, latente, como si hubiera quedado algo pendiente. Pasaron cerca de 30 años hasta que, finalmente, tuvieron la oportunidad de reencontrarse en un ámbito más íntimo y distendido.

Un reencuentro después de tres décadas

Ya adultas, Díaz invitó a su antigua compañera a cenar a su casa. Entre charlas y una grappamiel de por medio, surgió la necesidad de hablar de aquello que había quedado en suspenso en la adolescencia. Entonces, la actriz se sinceró sobre lo que había sentido en aquel momento y reconoció que se había tratado de un verdadero enamoramiento.

En ese clima de confianza, finalmente se animaron a dar un paso que había quedado truncado durante décadas: se besaron. Julieta definió ese instante como una experiencia “muy amorosa” y “muy hermosa”, un momento que llegó tarde, pero que tuvo la intensidad de algo largamente esperado.

  • El vínculo no se transformó en una relación formal ni avanzó hacia un encuentro sexual, pero sí tuvo un fuerte valor simbólico para la actriz.
  • Díaz remarcó que nunca volvió a sentir algo similar por otra mujer y que aquella experiencia ocupa un lugar único en su biografía emocional.

“Fue una historia platónica que, después de muchos años, pudo transformarse en un momento real. Fue muy importante para mí, porque me permitió reencontrarme con una parte de mi historia y de mi deseo”, confesó.

Al compartir este relato, Julieta Díaz suma su voz a una conversación cada vez más presente en el ámbito artístico y en la sociedad: la de las múltiples formas del deseo y las identidades afectivas. Su testimonio muestra cómo algunos amores platónicos pueden encontrar, aun décadas después, una forma concreta de realización y convertirse en hitos personales que ayudan a comprender el propio recorrido vital.

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