Tatuajes solidarios: cómo Mandinga camufla cicatrices

Un estudio de Villa Lugano que transforma cicatrices en arte

Diego Staropoli tatuando para reconstruir areolas mamarias

NewsITe

Las marcas que dejan una operación, una enfermedad o una quemadura suelen acompañar a las personas de por vida. Sin embargo, para muchas mujeres y hombres en la Argentina apareció una alternativa que permite “camuflar” esas huellas físicas y emocionales: los tatuajes solidarios que impulsa Diego Staropoli, fundador de Mandinga Tattoo, en el barrio porteño de Villa Lugano.

Staropoli abrió su estudio el 13 de diciembre de 1993 y, desde entonces, no dejó de trabajar. Con los años, su local se convirtió en mucho más que un lugar para hacerse un tatuaje: apadrinó escuelas rurales, creó una fundación y desarrolló un programa gratuito de reconstrucción de areolas mamarias para mujeres que atravesaron un cáncer de mama, además de cubrir cicatrices causadas por quemaduras graves.

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En diálogo con la agencia Noticias Argentinas, el tatuador contó que todas estas iniciativas son sin costo para las pacientes. La idea, explicó, surgió de su propia historia familiar: muchas mujeres cercanas habían tenido cáncer de mama y, en una época en la que había pocas alternativas de reconstrucción, decidió ofrecer la posibilidad de tatuar las areolas de manera permanente para ayudar a recomponer la imagen corporal.

“Pasaron más de 15 años desde la primera reconstrucción mamaria”, recordó. El procedimiento no es sencillo: detrás de cada mujer hay un proceso de enfermedad, tratamientos y cirugías. Aunque la cirugía plástica puede reconstruir el volumen del busto, la falta de areola deja una sensación de incompletud. “Se miran al espejo y no se ven bien”, resume Staropoli.

Según los datos que maneja Mandinga Tattoo, ya se acercaron cerca de 5.000 mujeres para realizarse la reconstrucción de areolas. El tatuador describe el momento posterior al trabajo como uno de los más movilizantes de su tarea diaria: algo pequeño en superficie, pero enorme en impacto emocional, que muchas veces se traduce en lágrimas, abrazos y un nuevo vínculo con el propio cuerpo.

Consultorio gratuito y prevención del cáncer de mama

El trabajo solidario de Mandinga no se limita al tatuaje. A partir del proyecto “Tetabus”, que buscaba recorrer el país en un micro equipado con atención médica —iniciativa que finalmente no pudo concretarse— surgió otra idea: instalar un consultorio médico dentro del propio local de Villa Lugano.

Hoy, una médica cirujana voluntaria atiende allí todos los viernes, en forma totalmente gratuita. Cuenta con un ecógrafo adquirido por el estudio, lo que permite realizar estudios, controles mamarios e incluso punciones, que luego se envían a analizar. Gracias a ese espacio, se lograron detectar tumores malignos o sospechosos en mujeres que, de otro modo, quizá no habrían accedido a un chequeo a tiempo.

“No todas las mujeres pueden pagar”, enfatiza Staropoli, que valora especialmente el reconocimiento de las pacientes: asegura que ningún honorario se equipara al abrazo que recibe cuando terminan el tatuaje y pueden mirarse al espejo con otra seguridad.

Quemaduras, autoestima y proyectos a futuro

Otra de las líneas de trabajo solidario del estudio es el camuflaje de cicatrices por quemaduras, ya sea a raíz de accidentes domésticos, laborales o hechos de violencia de género. A través del tatuaje, esas marcas se transforman en dibujos o tramas que conviven con la piel y dejan de ser el centro de todas las miradas.

  • Las personas recuperan autoestima y confianza al cambiar la forma en que se ven y son vistas.
  • Las cicatrices siguen presentes, pero dejan de ser un recordatorio permanente del trauma.

“Les cambia la vida, recuperan la autoestima, pueden empezar a verse de otra forma. Las quemaduras o la cicatriz mamaria siguen estando, pero están camufladas, ya no son visibles”, sostiene Diego Staropoli.

Como cada octubre, Mandinga organiza la Caminata Rosa para visibilizar la lucha contra el cáncer de mama, que este año volverá a realizarse el domingo 11 de octubre. Mirando más adelante, el equipo proyecta para 2027 una Caminata por la Diabetes, para la cual buscan el apoyo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Mientras tanto, el próximo 9 de septiembre regresarán a las escuelas rurales que apadrinan para llevar donaciones. En esas visitas también realizan tatuajes, y todo lo recaudado se destina a las instituciones educativas, en una combinación de arte, solidaridad y compromiso comunitario que ya es marca registrada de Mandinga Tattoo.

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