Un informe del Observatorio de Política Criminal analizó la evolución de los casos entre 2017 y 2025 y detectó un crecimiento sostenido. El año pasado se registraron 5.209 muertes y la tasa llegó a 11,8 cada 100.000 habitantes, el valor más alto de la serie analizada.

Un nuevo informe del Observatorio de Política Criminal puso el foco en la evolución de los suicidios en Argentina durante los últimos nueve años y advirtió sobre una tendencia que se fue profundizando. Según el documento, los casos pasaron de 3.304 en 2017 a 5.209 en 2025, lo que representa un aumento del 57,7%.
La tasa también tuvo un crecimiento significativo: pasó de 8,2 a 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes. El registro de 2025 es el más elevado de la serie analizada y, según el informe, incluso supera el nivel alcanzado durante la crisis de 2001, cuando había sido de 8,4.
El recorrido de los últimos años muestra que no se trata solamente de un salto puntual. Después de algunas oscilaciones entre 2017 y 2020, los casos comenzaron a crecer de manera sostenida: fueron 3.648 en 2021, 3.959 en 2022, 4.205 en 2023, 4.249 en 2024 y finalmente 5.209 en 2025.
Diferencias marcadas entre las provincias
El informe también muestra que la situación presenta fuertes diferencias según el territorio. Entre Ríos encabezó el ranking en 2025, con 20,8 suicidios cada 100.000 habitantes, seguida por San Luis, con 18,9; Salta, con 17,4; Santa Cruz, con 16; y Catamarca, con 14,2.
En el otro extremo se ubicaron Río Negro, con 6,5 casos cada 100.000 habitantes; Neuquén, con 7,8; y Corrientes y la Ciudad de Buenos Aires, ambas con una tasa de 8. La comparación se realiza sobre tasas y no sobre cantidad de casos, ya que permite dimensionar el fenómeno en provincias con poblaciones muy diferentes.
La cantidad absoluta, en cambio, estuvo encabezada por la provincia de Buenos Aires, con 1.977 casos, seguida por Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. El contraste entre cantidad y tasa muestra que el fenómeno tiene características diferentes según cada jurisdicción.
Otro de los datos que destaca el estudio aparece al comparar los suicidios con los homicidios dolosos. Mientras la tasa de homicidios bajó de 5,2 a 3,6 cada 100.000 habitantes entre 2017 y 2025, la de suicidios avanzó hasta 11,8. El Observatorio utiliza esta evolución contrapuesta para analizar un cambio en la composición de las muertes violentas, aunque aclara que no implica que una forma de violencia se haya convertido en la otra.
El impacto también es especialmente significativo entre los más jóvenes. Según el informe, el suicidio pasó a ser la principal causa de muerte violenta entre las personas de 15 a 34 años, desplazando a los incidentes de tránsito. El dato agrega otra dimensión a una problemática que, de acuerdo con los autores, requiere fortalecer las políticas de prevención, la atención de las crisis y las redes de asistencia.
El documento fue elaborado a partir de información del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) y del Sistema de Alerta Temprana de Suicidios (SAT-SS). Sus autores remarcan que se trata de un fenómeno multicausal y plantean que la evolución de los últimos años debería traducirse en una prioridad sostenida de las políticas públicas.

