Caso Cristian Zárate: el juicio vuelve a poner a Aníbal Lotocki bajo la lupa

NewsITe
El juicio por la muerte de Cristian Zárate, ocurrida tras una cirugía estética realizada en abril de 2021 en el Centro Médico Conde (CEMECO), avanzó este lunes con declaraciones clave. Tres de los profesionales imputados optaron por declarar ante el tribunal y coincidieron en un punto central: señalaron a Aníbal Lotocki como el cirujano a cargo del procedimiento en el que fue intervenido el paciente.
El primero en hablar fue el anestesiólogo Santiago Luis Olguín, quien buscó despegarse del entorno del médico mediático. Explicó que acudió al centro médico en carácter de reemplazo de un colega y que nunca había trabajado con Lotocki. Afirmó que no intervino en la decisión del plan quirúrgico ni en los estudios previos, y que su rol se limitó al manejo anestésico durante la cirugía.
Olguín relató que el 15 de abril de 2021 llegó a la clínica con su propio equipo y encontró un esquema de tres intervenciones programadas: una liposucción, una liposucción con dermolipectomía —la que correspondía a Zárate— y una transferencia de plasma. Tras interrogar al paciente y revisar los estudios solicitados por Lotocki, lo clasificó como de “riesgo quirúrgico 2”. Según su testimonio, la operación concluyó con el paciente lúcido, estable y capaz de movilizarse por sus propios medios, quedando luego al cuidado de la médica anátomo-patóloga Silvia Mabel Fernández.
Sin embargo, el cuadro cambió horas más tarde. Siempre de acuerdo con el relato del anestesista, cuando se preparaba para una tercera cirugía fue advertido de que Zárate se encontraba agitado, con dolor, presión arterial baja y sangrado por drenaje. Olguín dijo que lo evaluó, lo sedó y, junto a la médica, indicó fluidos. Ante la sospecha de una hemorragia oculta, Lotocki decidió reingresarlo al quirófano para revisar el campo operatorio. El anestesiólogo sostuvo que el cirujano manifestó no haber encontrado un vaso sangrante y procedió a cerrar nuevamente. Luego, aseguró, abandonó la clínica con el paciente nuevamente estabilizado y nunca fue convocado tras la posterior descompensación.
Las declaraciones de los cirujanos asistentes
En segundo término declaró, de forma remota, el médico cirujano plástico Polansky Peláez Hoyos. Contó que fue convocado dos días antes para asistir en la cirugía, pero que el día de la intervención llegó cuando el procedimiento ya había comenzado y el paciente estaba anestesiado. Subrayó que su rol siempre fue de ayudante y que el cirujano principal era Aníbal Lotocki, aunque durante parte del acto quirúrgico el mando lo tomó el también cirujano Daniel Enrique Zambrano García, debido a que Lotocki se retiró del quirófano.
Peláez Hoyos afirmó que la cirugía se desarrolló “con total normalidad” durante el tiempo que permaneció en la clínica y negó haber estado hasta altas horas del día, como figura en algunos testimonios. Aseguró que se retiró cerca de las 14 y que nadie le informó posteriormente sobre complicaciones con el paciente.
El tercer imputado en declarar fue Daniel Enrique Zambrano García, quien dijo que su participación se dio en el marco de una relación asimétrica con Lotocki, a quien conoció durante su etapa de formación. Según explicó, en numerosas oportunidades asistió a cirugías encabezadas por el médico mediático como observador o ayudante, sin ser parte del equipo estable.
Responsabilidades en debate y reconstrucción de la cirugía
Zambrano García sostuvo que no conocía a Zárate ni sus antecedentes clínicos, y que se limitó a colaborar durante parte del procedimiento. Recordó que llegó al quirófano cuando ya se había realizado la lipoaspiración y que, antes de irse, Lotocki le preguntó si quería continuar como ayudante en la etapa de la dermolipectomía. De acuerdo con su versión, la operación transcurrió sin incidentes bajo su presencia y, minutos después, Lotocki regresó para supervisar lo hecho, cerrar y concluir la intervención.
El cirujano agregó que abandonó la clínica alrededor de las 16 con el paciente estable y consciente. Más tarde, según dijo, se comunicó con una asistente que le informó que Zárate había sido reoperado pero que se encontraba “bien”. Al día siguiente, al saber que el cuadro se había complicado, decidió presentarse nuevamente en el centro médico y se encontró con el paciente ya descompensado. Pocos minutos después, sobrevino el paro cardiorrespiratorio que derivó en su muerte.
Las tres declaraciones apuntan a reconstruir con detalle las horas críticas que rodearon la cirugía estética y la posterior descompensación de Cristian Zárate, al tiempo que vuelven a colocar a Aníbal Lotocki en el centro de la discusión judicial. El tribunal deberá definir, a partir de estos y otros testimonios, cuál fue el grado de responsabilidad penal de cada uno de los profesionales involucrados en un caso que reaviva el debate sobre los controles, la habilitación de clínicas y la seguridad en la práctica de cirugías estéticas en el país.

