Belgrano Cargas: así será la millonaria privatización ferroviaria

El Gobierno activa la privatización del Belgrano Cargas

Formación de tren de carga del Belgrano Cargas

NewsITe

El proceso de privatización del Belgrano Cargas entró en una etapa clave con la publicación del pliego licitatorio que redefine el esquema de operación de buena parte del sistema ferroviario de cargas argentino. El paquete contempla la concesión de vías, talleres e inmuebles, la venta de material rodante y la posibilidad de acceder a los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para quienes asuman compromisos de inversión de largo plazo.

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El diseño oficial parte de una desintegración vertical de la actual empresa estatal. Por un lado se subastarán locomotoras y vagones mediante remate público; por el otro, se otorgará en concesión la obra pública de las vías y sus activos asociados, incluyendo el uso de talleres ferroviarios. Cada componente tendrá contratos diferenciados, con metas precisas de renovación de infraestructura y mejora de la capacidad de transporte.

El pliego mantiene la lógica de tres grandes corredores que se licitan por separado: Belgrano, San Martín y Urquiza. Cada red se ofrece como un paquete que combina trazas, talleres y material rodante, lo que abre la puerta a que distintos consorcios se concentren en nichos específicos, ya sea vinculados al agro, a la minería o a la logística industrial.

Qué se licita y cuánto se espera invertir

En el caso del Belgrano, la red más extensa, la concesión abarca más de 7.700 kilómetros de vías que atraviesan 15 provincias y conectan áreas productivas del NOA y el NEA con los puertos del Gran Rosario. El San Martín cubre el corredor Cuyo‑Pampeano, clave para granos, combustibles y manufacturas, mientras que el Urquiza vincula la Mesopotamia con Misiones y la frontera con Brasil.

Un punto central del esquema es la creación de un fideicomiso específico que administrará los fondos obtenidos por la venta de locomotoras y vagones. Esos recursos tendrán un único destino: financiar las obras que los futuros concesionarios deberán ejecutar sobre las vías adjudicadas. El objetivo oficial es evitar desvíos presupuestarios y garantizar que la totalidad de lo recaudado se vuelque a la modernización de la red.

Las proyecciones del Gobierno estiman un plan de obras cercano a los USD 800 millones. El menú incluye renovación y duplicación de vías, recuperación de ramales inactivos, reparación integral de puentes y alcantarillas, modernización de señalamiento y telecomunicaciones, electrificación en tramos seleccionados, mejoras en pasos a nivel y desarrollo de nodos logísticos, puertos secos y playas de maniobras.

El rol del RIGI y el interés de los grandes jugadores

Sobre este paquete de obras se montó la ampliación del RIGI al sector ferroviario. El régimen, orientado a proyectos superiores a los USD 200 millones, ofrece estabilidad fiscal y beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios. En el caso del Belgrano Cargas, la adhesión al RIGI será optativa y se limitará a las inversiones en infraestructura de vías y logística ferroviaria; quedarán excluidos los gastos de mantenimiento rutinario, que seguirán siendo una obligación corriente de los concesionarios.

Para acceder al régimen, los interesados deberán presentar planes de inversión que superen los USD 200 millones y ejecutarlos dentro de los plazos contractuales. A cambio, podrán computar los beneficios del RIGI durante toda la vigencia de la concesión, que se proyecta entre 20 y 30 años según el corredor adjudicado.

La licitación también aborda la situación de un lote de 40 locomotoras y 1.180 vagones prendados a favor de la empresa China Machinery Engineering Corporation, que financió obras previas y tomó ese material como garantía. El pliego ajusta la forma en que ese parque se incorpora a los contratos para despejar conflictos de propiedad y asegurar la disponibilidad de los equipos.

Grupo México, Wabtec y la puja por el control del negocio

La combinación de subastas de material rodante, concesiones de vías y beneficios del RIGI despertó el interés de grandes jugadores nacionales e internacionales. En el mercado se menciona al Grupo México, operador ferroviario de peso en su país, que deslizó la posibilidad de invertir alrededor de USD 3.000 millones siempre que el esquema incluya estabilidad regulatoria y plena aplicación del régimen de incentivos.

Luego de semanas de incertidumbre por reclamos vinculados a las garantías jurídicas, la decisión del Poder Ejecutivo de instrumentar el RIGI para el sector ferroviario llevó al conglomerado mexicano a ratificar su interés. Para fortalecer su posicionamiento, la compañía se asoció con la firma estadounidense Wabtec, referente global en tecnología y equipamiento ferroviario.

Además del Grupo México, se observan movimientos de traders agrícolas, empresas mineras con proyectos de litio y cobre en el NOA y operadores logísticos que ven en el Belgrano Cargas una pieza estratégica para reducir costos y ganar competitividad exportadora. La expectativa oficial es que la participación privada permita revitalizar una red hoy subutilizada y con fuerte deterioro.

Impacto en la logística y próximos pasos del proceso

El cronograma prevé cerrar los pliegos definitivos en las próximas semanas, con apertura de ofertas hacia fin de año y adjudicación estimada para abril o mayo de 2027. A partir de entonces, los nuevos concesionarios deberán poner en marcha los planes de obra comprometidos, bajo supervisión estatal y con el apoyo del fideicomiso como fuente de financiamiento complementaria.

En términos de logística nacional, la privatización del Belgrano Cargas y la incorporación del RIGI buscan transformar una red fragmentada y obsoleta en un sistema capaz de mover más carga a menor costo, integrando corredores productivos, puertos y polos industriales. El desenlace dependerá de la calidad de las propuestas, la capacidad de ejecución de los adjudicatarios y la solidez regulatoria que logre sostener el Estado en los próximos años.

La licitación del Belgrano Cargas será una prueba de fuego para el nuevo modelo ferroviario de cargas y para la capacidad de la Argentina de atraer inversiones de largo plazo en infraestructura crítica.

Mientras tanto, productores, exportadores y gobiernos provinciales siguen de cerca el proceso, conscientes de que el futuro del transporte de cargas por tren puede redefinir la competitividad de amplias regiones del país.

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