El Gobierno resta peso a la marcha de la CGT por deudas

El oficialismo relativiza la protesta sindical por el endeudamiento

NewsITe

El Gobierno nacional minimiza el impacto político de la marcha convocada por la CGT para este jueves frente al Ministerio de Economía, aunque reconoce que la central obrera tiene margen para salir a la calle ante la fuerte suba del endeudamiento de las familias. La protesta está prevista para las 14 y tendrá como eje el reclamo de un plan de salvataje para los deudores bancarios y usuarios de billeteras virtuales.

“Algo tiene que hacer la CGT, si los dirigentes sindicales no se mueven, ¿quién lo va a hacer?”, señalan en la Casa Rosada, donde evitan confrontar abiertamente con la cúpula sindical. En Balcarce 50 admiten que el escenario es complejo para miles de hogares que acumulan deudas tomadas, en muchos casos, para afrontar gastos básicos como alimentos y servicios.

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Pese a ese diagnóstico, en La Libertad Avanza reiteran que no habrá, por ahora, un esquema de rescate o alivio impulsado desde el Estado. El presidente Javier Milei ya marcó la línea: los problemas de mora con bancos y plataformas virtuales constituyen, según la visión oficial, un conflicto “entre privados” que debe resolverse en ese ámbito, sin intervención del Tesoro.

El ministro de Economía, Luis Caputo, también se alineó con ese enfoque y citó públicamente los dichos del jefe de Estado cuando fue consultado por la situación de los deudores. De esta manera, el Gobierno busca desvincular la política económica de los reclamos sindicales y contener el impacto fiscal de cualquier medida que implique subsidios o reprogramaciones masivas.

La “pandemia” del endeudamiento y los datos que preocupan

Desde la CGT describen el endeudamiento de las familias trabajadoras como una verdadera “pandemia” social. La central advierte que millones de personas encuentran cada vez más dificultades para cumplir con sus compromisos financieros mensuales en un contexto de caída del poder adquisitivo y tasas de interés elevadas.

Según cifras difundidas por la propia CGT, alrededor de 5,3 millones de argentinos tienen problemas para afrontar sus deudas. Buena parte de esos pasivos fueron contraídos para llegar a fin de mes, cubrir la canasta básica o tapar baches en los ingresos laborales. El crédito, lejos de destinarse a inversiones o bienes durables, se convirtió en una herramienta de supervivencia cotidiana.

En la misma línea, un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señala que la mora bancaria trepó del 2,5% al 12,1% entre noviembre de 2024 y abril de 2026. En los monederos electrónicos, el salto fue aún más pronunciado: del 7,3% al 29,6% en el mismo período. Estos números reflejan la fragilidad financiera de amplios sectores medios y populares.

Amplio frente sindical y reclamos al Estado

La convocatoria de la CGT estará acompañada por las dos CTA y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), que comparten la tesis de que el Estado debe arbitrar mecanismos de alivio para trabajadores formales, informales y beneficiarios de programas sociales. Entre los planteos figuran la posibilidad de reestructuración de deudas, topes a las tasas y mayores controles sobre el sistema financiero y las billeteras digitales.

  • Reclamo de un plan de rescate para deudores bancarios y usuarios de billeteras virtuales.
  • Críticas a las tasas de interés y al rol de bancos y fintech en el financiamiento del consumo básico.
  • Exigencia de mayor intervención estatal para evitar ejecuciones y situaciones de sobreendeudamiento.

“Existe una situación compleja para miles de familias endeudadas, y la dirigencia sindical debe actuar en consecuencia, representando los intereses de sus bases”, reconocen en el Gobierno, aunque descartan por ahora medidas de rescate.

Mientras el oficialismo intenta quitar dramatismo a la movilización, la dirigencia gremial apuesta a visibilizar el malestar social y presionar por respuestas. La marcha de este jueves se inscribe en un escenario de tensión entre la necesidad de consolidar el ajuste fiscal y las crecientes señales de agotamiento en la economía doméstica de millones de argentinos.

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