Síndrome Urémico Hemolítico: claves para prevenirlo

Síndrome Urémico Hemolítico: una amenaza prevenible en Argentina

NewsITe

El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) continúa siendo una de las enfermedades transmitidas por alimentos más relevantes en la Argentina, especialmente en la infancia. Causado por una cepa de la bacteria Escherichia coli productora de toxina Shiga (STEC), puede derivar en insuficiencia renal aguda y comprometer otros órganos vitales, con riesgo de secuelas permanentes.

De acuerdo con datos del Ministerio de Salud de la Nación, en la última década se registra un descenso sostenido de los casos tanto en la población general como en niños menores de cinco años. Sin embargo, especialistas advierten que el país mantiene una de las tasas más altas de SUH a nivel mundial, por lo que sostener y reforzar las medidas de prevención sigue siendo imprescindible.

El contagio se produce, principalmente, a través del consumo de alimentos contaminados (en especial carnes mal cocidas y derivados), agua no segura, superficies sucias o el contacto directo con animales que portan la bacteria. No existe un tratamiento específico que cure la enfermedad, de modo que la prevención es la herramienta central para proteger a los grupos más vulnerables: niñas y niños pequeños, embarazadas, personas mayores y personas inmunocomprometidas.

Síntomas y señales de alerta del SUH

El SUH suele comenzar con un cuadro gastrointestinal que muchas veces pasa inadvertido o se confunde con una gastroenteritis común. Entre los síntomas iniciales más frecuentes se encuentran:

  • Diarrea, habitualmente con presencia de sangre.
  • Dolor abdominal intenso y persistente.
  • Vómitos reiterados.
  • En algunos casos, fiebre y malestar general.

Cuando el cuadro progresa pueden aparecer anemia, palidez marcada, disminución de la cantidad de orina, hinchazón de piernas o párpados, convulsiones y alteraciones neurológicas. Ante cualquiera de estas manifestaciones, la recomendación es consultar de inmediato al sistema de salud y no automedicar, en especial con antibióticos o antidiarreicos sin indicación profesional.

Diez medidas clave para prevenir el Síndrome Urémico Hemolítico

Higiene, cocción segura y cuidado del agua

La licenciada en Nutrición Agustina Basso, matriculada en el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires, remarca que “pequeños cuidados en la manipulación, preparación y conservación de los alimentos pueden contribuir a prevenir el Síndrome Urémico Hemolítico y proteger especialmente a los más pequeños”.

  • Lavado de manos: usar agua y jabón antes de cocinar, después de ir al baño, de cambiar pañales o de tocar animales.
  • Cocción completa de las carnes: asegurarse de que no queden partes rosadas, que el jugo sea claro y que alcancen al menos 70 °C en el centro.
  • Evitar carne picada en menores de 5 años: hamburguesas, albóndigas y productos similares son de mayor riesgo si no están perfectamente cocidos.
  • Prevenir la contaminación cruzada: separar siempre alimentos crudos de los cocidos y usar tablas y utensilios distintos para cada uno.
  • Conservar en frío: mantener carnes, lácteos y comidas preparadas en heladera o freezer, respetando la cadena de frío desde la compra hasta el consumo.
  • Descongelar correctamente: siempre dentro de la heladera, nunca a temperatura ambiente o bajo agua caliente.
  • Lavar y desinfectar frutas y verduras: usar agua potable con 3 gotas de lavandina apta por litro, dejarlas 10 a 15 minutos y luego enjuagar.
  • Consumir solo agua segura: si hay dudas, hervirla al menos cinco minutos o agregar 2 gotas de lavandina apta por litro y dejar reposar media hora.
  • Cuidar la cadena de frío fuera de casa: usar conservadoras con hielo para transportar alimentos y evitar que permanezcan mucho tiempo a temperatura ambiente.
  • Preferir productos pasteurizados: elegir siempre leche, yogures, quesos y jugos de frutas pasteurizados, evitando los elaborados de manera casera sin control sanitario.

“Esta enfermedad no tiene un tratamiento o una cura específica, por lo tanto, las medidas de prevención son fundamentales”, enfatiza la nutricionista Agustina Basso.

Los especialistas coinciden en que la combinación de controles sanitarios, buenas prácticas en la industria alimentaria y hábitos de higiene en los hogares resulta decisiva para seguir reduciendo los casos de SUH en el país. Informar a las familias, al personal de escuelas y jardines, y a quienes manipulan alimentos a diario es una estrategia clave para que estos cuidados se transformen en rutina y la enfermedad sea cada vez menos frecuente.

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