El Gobierno amplió el RIGI y busca atraer inversiones para renovar la infraestructura ferroviaria

El Decreto 748/2026 incorpora de manera explícita distintas obras ferroviarias al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. El alcance incluye renovación y duplicación de vías, rehabilitación de ramales, puentes, señalamiento, electrificación y nodos logísticos. La medida no implica, por ahora, el anuncio de una obra concreta.

El Gobierno nacional amplió el alcance del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para incluir de manera más precisa a las obras vinculadas con la infraestructura ferroviaria. La modificación quedó establecida mediante el Decreto 748/2026, publicado este martes en el Boletín Oficial, y apunta a facilitar la llegada de inversiones privadas de gran escala para renovar y desarrollar la red ferroviaria argentina.

La norma modifica la reglamentación del RIGI y establece que, dentro del sector de infraestructura ferroviaria, se considerará como construcción no solamente la ejecución de nuevas obras, sino también la renovación, sustitución, transformación o desarrollo de infraestructura existente.

El cambio adquiere relevancia en una red ferroviaria que, según los fundamentos del decreto, fue construida en buena parte hace varias décadas y presenta actualmente distintos niveles de deterioro y desgaste. El objetivo oficial es generar un marco que permita atraer inversiones para mejorar su capacidad y sus condiciones de operación.

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Qué obras podrán ingresar al régimen

Entre las intervenciones que quedan contempladas aparecen la construcción de nuevas trazas y la duplicación de vías existentes, además de la renovación de vías y la rehabilitación de ramales que actualmente no se encuentran operativos.

El listado también incluye la renovación integral de puentes, alcantarillas y otras obras ferroviarias, junto con sistemas de señalamiento, telecomunicaciones y energía vinculados directamente con la infraestructura.

La electrificación de trazas, los sistemas de protección activa en pasos a nivel y los cruces a distinto nivel también podrán formar parte de proyectos alcanzados por el régimen.

El decreto contempla, además, infraestructura relacionada con el transporte ferroviario de cargas, como nodos logísticos, puertos secos, centros de transferencia y playas de maniobra, intercambio y clasificación.

Cómo se medirá la mejora

Uno de los puntos centrales de la modificación está relacionado con las obras sobre infraestructura que ya existe.

Para que una inversión pueda ser considerada una ampliación de un proyecto preexistente, deberá generar un aumento verificable de la capacidad de transporte de la infraestructura ferroviaria. Ese incremento no podrá quedar sujeto solamente a una estimación: deberá ser medido mediante parámetros técnicos objetivos que permitan comparar la capacidad anterior con la que tendrá la infraestructura una vez terminadas las obras.

El decreto también deja afuera las tareas que sean simplemente de conservación y mantenimiento. La diferencia está puesta en aquellas intervenciones que produzcan una mejora sustancial, una transformación o una ampliación de la capacidad ferroviaria.

Qué significa para la región

La modificación alcanza a toda la infraestructura ferroviaria que pueda encuadrarse en el RIGI, por lo que también comprende las redes y corredores ferroviarios que atraviesan el centro y sur de Santa Fe y conectan la región con los principales nodos productivos y portuarios.

Sin embargo, el decreto no anuncia una obra determinada ni identifica ramales específicos que serán renovados. Tampoco significa que una obra ferroviaria vaya a ejecutarse automáticamente a partir de esta modificación.

Lo que cambia es el marco para futuros proyectos: una empresa que quiera realizar una inversión de gran escala en infraestructura ferroviaria podrá presentar un proyecto al RIGI y, si cumple con las condiciones establecidas, acceder a los beneficios previstos por ese régimen.

La medida se suma así a la estrategia del Gobierno nacional de utilizar el RIGI como herramienta para atraer capital privado hacia obras de infraestructura. En el caso ferroviario, el nuevo esquema abre la posibilidad de que inversiones que antes podían quedar fuera por tratarse de infraestructura ya existente puedan ser consideradas dentro del régimen, siempre que impliquen una transformación o un aumento comprobable de la capacidad de transporte.

Por ahora, el paso siguiente será determinar si aparecen proyectos concretos que busquen aprovechar este nuevo marco. El decreto abre la puerta a esas inversiones, pero todavía no define cuáles serán ni en qué ramales se realizarán.

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