El reciente informe mensual de precios de la carne vacuna, elaborado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, detalló que los precios dieron un respiro en julio, pero acumularon subas de más del 50% en un año. En el contexto de un gran deterioro del consumo ante la baja del poder adquisitivo, distintas carnicerías de la ciudad –incluso supermercados– optan por implementar estrategias para captar la atención de los consumidores.

De la Redacción de EL NORTE
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El último Informe Mensual de Precios de la Carne Vacuna elaborado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) relevó los precios durante la primera y tercera semana de julio. El estudio recopiló más de 30.000 valores por semana entre carnicerías y supermercados. El relevamiento mostró que la estabilidad mensual de julio no alcanzó para compensar el fuerte encarecimiento que experimentó la carne durante el último año. En el AMBA, el precio promedio se ubicó en $18.478 por kilo; en Rosario alcanzó los $19.226 y en Córdoba llegó a $19.532. En nuestra ciudad y la región se observa que ante el preocupante estancamiento del consumo interno, carniceros bajan precios y hacen promociones de carne vacuna.
“Hace un par de meses que los precios de la carne vacuna en los frigoríficos se estancaron. Lo que resolvimos hacer desde algunas carnicerías es bajar los precios en el mostrador porque no hay ventas. Se hacen ofertas y promociones, pero, aunque se ponga la carne baratísima –con baja de precios de entre el 2 y el 10%–, hay un achatamiento impresionante”, expresaron a este medio desde uno de los comercios de nuestra ciudad.
Además, algunos locales ofrecen combos de cortes; incluso brindan alternativas de cuatro kilos por cerca de 55 000 pesos. Esta estrategia también es replicada por las cadenas de supermercados. “Y, casi exclusivamente, la gente aprovecha las promociones de las billeteras virtuales para comprar cuando puede”, agregaron. Por eso, los fines de semana –en el caso de una de ellas– el movimiento en los comercios de este tipo es mayor.
El kilo de pulpa y asado ronda entre los 18.000 y 21.000 pesos. El pollo se ubica en los 4200 y 4500 pesos; el cerdo –costeleta y costilla–, entre los 8000 y 8600 pesos, y otros cortes, cerca de los 14.000 pesos.
Un incentivo que han implementado estos negocios es el de los envíos sin cargo. Aun así, las ventas no repuntan.
Otras proteínas
Otro indicador relevante para analizar las decisiones de consumo fue la relación entre el precio del asado y el de otras proteínas. Según el informe, durante julio con el valor de un kilo de asado se pudieron comprar 3,58 kilos de pollo fresco, mientras que la equivalencia con el pechito de cerdo llegó a 1,95 kilos.
En el acumulado de 2026, la brecha resultó todavía más marcada. El poder de compra equivalente de un kilo de asado alcanzó un promedio de 3,74 kilos de pollo, un 20,5% más que en el mismo período de 2025. Frente al pechito de cerdo, la relación promedio llegó a 2 kilos, con una diferencia interanual del 32,1%.
Así, julio dejó un freno en la evolución mensual de los precios de la carne vacuna, particularmente en el AMBA, pero mantuvo una marcada brecha frente a otras proteínas y aumentos interanuales de entre 52% y 56% en las principales plazas relevadas.
Los números del IPCVA reflejaron un mercado con diferencias importantes según la región, el comercio elegido y el corte, en un escenario en el que el precio continuó siendo un factor central para las decisiones de consumo de los hogares.

