Los pagos con código QR acumularon 133,49 millones de viajes durante 2026 y avanzan impulsados por los reintegros de bancos y billeteras. Pese a la caída en su utilización, la SUBE encontró un piso y conserva ventajas para quienes acceden a la Tarifa Social o combinan distintos medios de transporte.

La apertura de nuevos medios de pago modificó en poco más de un año la forma de abonar el transporte público en Argentina. El código QR ganó participación con rapidez, mientras que el uso de la tarjeta SUBE retrocedió desde sus máximos históricos. Sin embargo, los últimos registros muestran que esa caída comenzó a desacelerarse.
Según datos del Informe de Pagos Minoristas del Banco Central recopilados por iProUP, durante mayo se abonaron 292,3 millones de viajes con SUBE por un total de $177.000 millones. La cantidad de operaciones cayó 17,3% frente al mismo mes del año anterior y quedó 33,8% por debajo del récord de octubre de 2023, cuando se contabilizaron 442,1 millones de pagos.
La tendencia también aparece al comparar los primeros meses de cada año. Entre enero y abril de 2026 se registraron 274,5 millones de viajes con SUBE, frente a 341,29 millones durante igual período de 2025 y 389,48 millones en 2023.
En paralelo, Viaje con QR (VQR) avanzó con fuerza. Durante junio alcanzó los 26 millones de boletos y procesó alrededor de $32.000 millones. En lo que va de 2026, el sistema ya acumuló 133,49 millones de viajes, casi el doble de los 76 millones registrados un año antes.
La caída de la SUBE comenzó a encontrar un piso
El crecimiento del QR no implicó, al menos hasta ahora, un desplazamiento completo de la tarjeta. Entre marzo y mayo, la diferencia en la cantidad de viajes abonados con SUBE no superó los 19 millones. Además, la comparación entre enero y mayo de 2026 arrojó una caída de apenas 0,74%.
Diego Kupferberg, especialista en negocios digitales y fundador de API Hub de Negocios, consideró que los números muestran más un escenario de “piso con erosión lenta” que de “colapso”, aunque advirtió que todavía resulta temprano para considerar cerrada la discusión.
El especialista vinculó el fuerte retroceso anterior de la SUBE con la expansión de las promociones ofrecidas por bancos y billeteras. Entre comienzos de 2025 y los primeros meses de 2026, distintas entidades ofrecieron reintegros de entre el 50% y el 100% para quienes utilizaran medios electrónicos alternativos.
La reducción de esos beneficios coincidió con una desaceleración de la caída de la SUBE. Para Kupferberg, parte de esa estabilización puede responder más a las promociones disponibles que a una preferencia definitiva de los pasajeros por un determinado medio de pago.
“Buena parte de la ‘estabilización’ que se ve no es necesariamente estructural: puede ser el reflejo de que la promoción bancaria, no la preferencia del usuario, es la variable que más mueve la aguja mes a mes”, explicó.
Durante agosto, las promociones continúan, aunque con menores alcances que las registradas meses atrás. Santander ofrece reintegros de hasta el 100% para determinados clientes, mientras Macro, Naranja X y Galicia mantienen beneficios para pagos realizados mediante QR o NFC. En la mayoría de los casos, los descuentos tienen topes mensuales y condiciones específicas.
Los beneficios que todavía sostienen a la SUBE
Más allá de la competencia entre medios de pago, la SUBE conserva ventajas que el QR y las tarjetas contactless todavía no replican de manera generalizada. Entre ellas aparecen la Tarifa Social Federal, la integración tarifaria y la posibilidad de cargar saldo mediante una extensa red de puntos físicos.
Los pasajeros alcanzados por la Tarifa Social y quienes realizan combinaciones encuentran una diferencia directa en el costo del viaje. La integración permite aplicar un descuento del 50% en el segundo trayecto y del 75% desde el tercero cuando los viajes se realizan dentro de una ventana de 120 minutos.
“Para un jubilado, beneficiario de AUH o alguien que combina tres colectivos por día, cambiarse a QR hoy significa directamente pagar más caro. No es costumbre ni miedo, sino un incentivo económico duro que el sistema bancario todavía no igualó”, señaló Kupferberg.
La red física de carga también mantiene un papel importante. Los usuarios que cobran o se manejan principalmente con efectivo pueden incorporar saldo a la SUBE en kioscos, estaciones y ventanillas, sin depender de una cuenta bancaria o una billetera digital.
Desde agosto, sin embargo, la Red SUBE dejó de aplicar el descuento del 50% en el segundo viaje en subte cuando el pasajero había realizado previamente un trayecto en tren. El beneficio continúa vigente para las combinaciones entre tren y colectivo.
Aun con ese cambio, la integración tarifaria permanece activa en el resto de los recorridos contemplados y constituye una de las principales diferencias frente a los medios de pago abiertos. iProUP señala que este esquema, junto con los subsidios y la Tarifa Social, explica parte de la resistencia de la tarjeta frente al crecimiento de las alternativas digitales.
El QR crece mientras cambia el escenario de promociones
La evolución de los próximos meses dependerá, en parte, de cuánto del crecimiento del QR responda a un cambio permanente en los hábitos de los pasajeros y cuánto permanezca asociado a los incentivos económicos de bancos y billeteras.
Durante la etapa de mayor competencia, algunas entidades llegaron a devolver el 100% del valor de los pasajes con topes elevados. Esa estrategia permitió que usuarios frecuentes combinaran promociones de diferentes plataformas y redujeran considerablemente sus gastos mensuales en transporte.
Ese escenario comenzó a cambiar. Los reintegros actuales continúan incentivando el uso del QR y del NFC, pero tienen un alcance más segmentado y, en general, ofrecen porcentajes o límites inferiores a los vigentes durante la segunda mitad de 2025 y los primeros meses de este año.
La SUBE, mientras tanto, conserva un volumen considerable de operaciones. Los 292,3 millones de viajes abonados durante mayo muestran que continúa siendo un medio de pago central, aunque lejos del máximo de 442,1 millones registrado en octubre de 2023.
Frente a ese volumen, el QR acumula 133,49 millones de viajes durante 2026 y consolida una modalidad que prácticamente no tenía presencia en el transporte poco más de un año atrás. Su expansión abre una competencia que ya no depende únicamente de la facilidad tecnológica, sino también del precio final que afronta cada pasajero.
Mientras los pagos digitales continúan sumando usuarios, la SUBE sostiene su lugar principalmente entre quienes reciben beneficios sociales, realizan combinaciones o dependen de la carga en efectivo. La evolución de las promociones y la capacidad de los nuevos sistemas para incorporar esas ventajas determinarán hasta dónde puede avanzar la transformación de los medios de pago en el transporte público.

