Un observatorio presentó un informe sobre los perfiles de femicidas, travesticidas y transfemicidas en Argentina 

SOBRE LA ESTADÍSTICA RELEVADA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN 2025

“Ahora Que Sí Nos Ven” destacó que los datos permiten desarmar mitos y entender la urgencia de aplicar políticas públicas. Los varones del círculo íntimo representan los principales agresores, dado que en el 66,8% de los casos el femicida era la pareja o expareja de la víctima. Asimismo, el informe demuestra que el hogar no es un refugio: el 60,6% de los crímenes ocurrió en la vivienda de la víctima o compartida, y el grupo etario de mayor incidencia fue el de 21 a 40 años.

De la Redacción de EL NORTE
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El Observatorio de las violencias de género “Ahora Que Sí Nos Ven” presentó un informe sobre los perfiles de femicidas, travesticidas y transfemicidas en nuestro país en 2025. “Los datos nos permiten desarmar mitos y entender la urgencia de políticas públicas”, expresan. 

Los varones del círculo íntimo son los principales agresores: en el 66,8% de los casos, el femicida era la pareja (90 casos) o expareja (61 casos) de la víctima. 

El hogar no es un refugio: el 60,6% de los crímenes ocurrió en la vivienda de la víctima o en la casa compartida con el agresor. Los femicidas aprovechan la intimidad y aislamiento del hogar para hacer del ámbito privado un espacio para ejercer el control y la violencia.

El grupo etario de mayor incidencia es el de 21 a 40 años (40% de los casos) y el 87,6% de los femicidas son de nacionalidad argentina.

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Con respecto a las modalidades empleadas en la comisión de los crímenes, se observa un predominio del uso de arma de fuego presente en 59 casos (26%), seguido de 46 casos con arma blanca (20,4%). La forma de asfixia fue utilizada en 39 casos (17%) y en 28 (12%) se produjo la muerte a través de golpes, donde el cuerpo de la víctima se convierte en el principal territorio de agresión, dominación y control. Asimismo, se revelan casos de violencia extrema y ensañamiento hacia los cuerpos de mujeres y diversidades: 13 víctimas (5,8%) fueron calcinadas, 6 descuartizadas (2,7%), 4 atropelladas (1,8%) y 2 arrojadas desde altura por el balcón (0,9%). Por último, se destaca que en 28 casos (12,4%) no se dispone de datos precisos sobre la mecánica del hecho, lo que representa una limitación para el análisis.

Durante el año pasado, 226 varones se convirtieron en femicidas (221 femicidios y 5 travesticidios/transfemicidios).

ACCESO A LA JUSTICIA

Con respecto al acceso a la justicia y los indicadores de violencia previa, los datos permiten identificar que en 39 casos (17,2%) existían denuncias previas al femicidio, travesticidio o transfemicidio. A su vez, en 25 casos (11%) las víctimas contaban con medidas judiciales de protección vigentes. 

“Estos indicadores evidencian que, aun cuando existieron intervenciones institucionales previas, las respuestas estatales no lograron garantizar condiciones efectivas de protección y resguardo para las víctimas”, alertaron.

Desde “Ahora Que Sí Nos Ven” advierten que “la persistencia de respuestas insuficientes frente a las denuncias, las dificultades para garantizar medidas de protección oportunas y efectivas y la ausencia de una actuación con perspectiva de género e interseccional continúan limitando el acceso a la justicia de las víctimas”. “Esta situación no solo compromete la capacidad estatal para prevenir nuevas violencias y evitar su escalada hacia femicidios, travesticidios o transfemicidios, sino que también desalienta la denuncia al debilitar la confianza de las víctimas en las instituciones encargadas de proteger sus derechos. En consecuencia, las cifras vuelven a poner de manifiesto las falencias estructurales del sistema de administración de justicia para garantizar una respuesta integral, diligente y libre de estereotipos de género. Cada denuncia que no es atendida adecuadamente puede convertirse en un potencial caso de femicidio”, agregaron.

ANTECEDENTES Y DINÁMICAS

Uno de los aspectos relevantes observados es la existencia de antecedentes penales, detenciones previas y denuncias anteriores contra los femicidas. Además, los registros permiten identificar dinámicas vinculares atravesadas por mecanismos de control, posesividad y dominación sobre las víctimas. “Estas prácticas responden a patrones estructurales de desigualdad de género y a modelos de masculinidad hegemónicos basados en la apropiación y el ejercicio de poder sobre mujeres y diversidades”, describieron.

En 57 crímenes (25,2%) analizados se registró una separación reciente o la intención de la víctima de finalizar el vínculo. “En numerosos casos, la decisión de la víctima de finalizar el vínculo es interpretada por el victimario como una pérdida de control y poder, lo que incrementa el riesgo de que la violencia escale hacia formas de máxima gravedad”, evaluaron. 

Por otra parte, de acuerdo con la información provista por los medios, en 46 casos (20,3%) se registró la presencia de consumo problemático de sustancias por parte del femicida.

EVITABLES 

“Estos crímenes no son hechos aislados ni inevitables; son la expresión más extrema de un continuo de violencias. Exigimos un Estado presente con políticas de género integrales, Educación Sexual Integral (ESI) y una justicia con perspectiva de género. La prevención de las violencias de género requiere abordar las construcciones sociales de la masculinidad y los modelos vinculares que legitiman el control y la posesión sobre las mujeres y personas LGBTIQ+”, manifestaron en el documento. 

El análisis se basó en 226 casos ocurridos en Argentina entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025 (221 femicidios y 5 travesticidios o transfemicidios), identificados a partir del monitoreo de medios de comunicación gráficos y digitales de todo el país. La organización define femicidio como la muerte violenta de mujeres cometida por hombres, motivada por su género, odio, placer o sentido de propiedad.

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