Exfuncionarios advierten por créditos en dólares a empresas

Alertas por la vuelta de los créditos en dólares a firmas que facturan en pesos

Hernán Lacunza y Guido Sandleris cuestionan la flexibilización de créditos en dólares a empresas

NewsITe

La decisión del Gobierno nacional de flexibilizar las condiciones para que los bancos otorguen créditos en dólares a empresas que no generan divisas encendió alarmas en el arco económico opositor. Dos ex funcionarios del gobierno de Mauricio Macri, el ex ministro de Hacienda Hernán Lacunza y el ex presidente del Banco Central (BCRA) Guido Sandleris, advirtieron que la medida podría repetir errores que derivaron en la crisis de 2001.

La nueva normativa permite a las entidades financieras prestar hasta el 15% de sus depósitos en moneda extranjera a personas jurídicas, sean o no generadoras de dólares. Ese cambio implica relajar una regla que rigió durante más de dos décadas y que restringía el crédito en dólares, básicamente, a empresas con ingresos en esa misma moneda.

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Lacunza, referente económico del PRO, recordó que políticas similares se aplicaron a fines de los años noventa y desembocaron en la denominada “pesificación asimétrica” tras el estallido de la convertibilidad. “Ya hicimos eso a fines de los noventa y terminamos con la pesificación asimétrica, no cometamos los mismos errores”, planteó en declaraciones radiales, al advertir sobre el riesgo de volver a un esquema que expone a las empresas a bruscas devaluaciones.

Según el ex ministro, otorgar financiamiento en dólares a compañías que recaudan principalmente en pesos crea una vulnerabilidad evidente: una suba del tipo de cambio puede volver impagables esos créditos y poner bajo presión a todo el sistema financiero. “Si empezamos a darle crédito en dólares al que recauda pesos, un día sube el dólar porque alguien hizo mal los números y no lo pueden devolver, y entonces tenemos el 2001”, alertó.

Críticas a la ruptura de una regla que se mantuvo tras el 2001

Por su parte, Guido Sandleris fue igual de categórico al calificar la flexibilización como “una mala idea”. En un extenso hilo publicado en redes sociales, sostuvo que la regulación en cuestión fue una de las pocas reglas de política económica que la Argentina logró sostener desde la crisis de 2001 y consideró un error revisarla por una necesidad de financiamiento coyuntural.

Tras el colapso de la convertibilidad, se estableció una separación estricta entre el sistema bancario en pesos y en dólares. Los depósitos en moneda extranjera sólo podían prestarse, esencialmente, a quienes también generaban divisas. De ese modo se buscó evitar que una fuerte devaluación del peso volviera incobrables esos préstamos y comprometiera la capacidad de los bancos de devolver los depósitos en dólares.

  • Sandleris advirtió que el nuevo esquema “erosiona uno de los pocos consensos relevantes” en materia financiera.
  • Señaló que, aunque el monto autorizado es limitado, el precedente regulatorio que se abre es el verdadero foco de preocupación.

“Las regulaciones financieras prudenciales suelen implicar costos de corto plazo, pero existen para proteger un bien mucho más valioso: la estabilidad financiera”, remarcó el ex titular del BCRA.

Para ambos economistas, la estabilidad del sistema bancario en dólares fue clave para atravesar las sucesivas crisis cambiarias de las últimas dos décadas sin llegar a un colapso financiero como el de 2001. Por eso, insisten en que la discusión no debe centrarse sólo en el volumen de crédito a liberar, sino en el cambio de reglas y en las señales que se envían a un mercado históricamente sensible a los vaivenes macroeconómicos.

En este contexto, las advertencias de Lacunza y Sandleris suman un nuevo capítulo al debate sobre el rumbo de la política económica y la necesidad de fomentar el crédito productivo sin comprometer uno de los pocos consensos regulatorios que, según remarcan, mostró resultados en términos de estabilidad.

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