Melisa Rosalía Olivera, de 39 años, fue vista por última vez el 15 de junio en la localidad bonaerense de 9 de Julio. Sus hijas perdieron contacto con ella y la familia realizó una denuncia por averiguación de paradero.

Melisa Rosalía Olivera, una mujer de 39 años oriunda de Mar del Plata, permanece desaparecida desde el 15 de junio, cuando fue vista por última vez en la localidad bonaerense de 9 de Julio, donde residía temporalmente. Sus hijas no volvieron a tener contacto con ella y la familia inició su búsqueda.
Después del 15 de junio, Olivera dejó de comunicarse con sus hijas y su teléfono permaneció apagado. La situación llamó la atención de las jóvenes porque, pese a las dificultades personales que atravesaba, su madre mantenía el contacto con ellas.
Ante la falta de noticias, la familia realizó una denuncia por averiguación de paradero. La Policía acudió al domicilio donde se alojaba la mujer, pero no encontró elementos que permitieran determinar dónde estaba.
De acuerdo con la declaración de la familia, el hombre propietario de la vivienda donde se alojaba Olivera declaró ante las autoridades que la mujer había ido a un hotel de 9 de Julio y que allí habría dejado una nota.
La carta constituye una de las pistas que buscan esclarecer los investigadores. En la misiva, Olivera aseguraba que debía realizar un “viaje urgente”. Sin embargo, el contenido exacto del texto no trascendió y sus hijas no tienen certezas sobre ese supuesto viaje.
La familia señaló además que la vivienda pertenecía a un hombre que, según sus allegados, tenía denuncias previas por violencia de género realizadas por una expareja.
Melisa Olivera vivía temporalmente en 9 de Julio
Olivera se había trasladado a 9 de Julio durante mayo. En un primer momento se alojó en la casa de una tía y posteriormente se mudó a otra vivienda cercana.
Según relató una de sus hijas al portal 0223, durante los últimos años la mujer atravesó distintas dificultades personales que derivaron en varias mudanzas entre ciudades y viviendas de familiares.
En 2019, Olivera se recibió de enfermera, aunque nunca logró ejercer la profesión de manera estable.
La búsqueda continúa luego de dos meses sin contacto entre la mujer y sus hijas, mientras la familia intenta determinar qué ocurrió después del 15 de junio.

