El Gobierno supedita subas de tarifas a la inflación

El ajuste de la luz y el gas, atado a la marcha de los precios

Medidor de energía eléctrica en un domicilio argentino

NewsITe

El Gobierno nacional confirmó que las futuras actualizaciones en las tarifas de electricidad y gas estarán condicionadas por la evolución de la inflación. La definición fue planteada por el secretario de Energía, Eduardo Rodríguez Chirillo (o el funcionario citado en la exposición), durante un seminario organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham), donde se analizó la política energética y el esquema de subsidios vigente.

Según expuso el funcionario ante empresarios y especialistas del sector, la reducción de subsidios a la energía seguirá siendo una pieza central de la política oficial. Sin embargo, aclaró que el ritmo de esa quita estará sujeto al impacto que pueda tener sobre la inflación y el poder adquisitivo de los usuarios residenciales y comerciales. En otras palabras, el Gobierno buscará equilibrar la necesidad de bajar el gasto público con la de evitar una presión adicional sobre el índice de precios.

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Durante el encuentro, el referente del área energética recordó que cuando la actual gestión asumió el poder, el costo fiscal de los subsidios a la energía rondaba entre 1,5 y 2 puntos del PBI. Desde entonces, se avanzó en sucesivos aumentos de tarifas y segmentación de beneficiarios, lo que permitió achicar parcialmente ese peso en las cuentas públicas.

Con la finalización del invierno y un menor costo de generación, transporte y distribución de la energía, el Gobierno considera que existe margen para acelerar en parte la quita de subsidios. No obstante, esa decisión no se traduciría en una baja significativa en las facturas finales, ya que la corrección de subsidios se compensaría con tarifas más alineadas a los costos reales del sistema.

Subsidios, usuarios y la discusión que viene

El funcionario detalló que, en la actualidad, más de la mitad de los usuarios residenciales todavía reciben algún tipo de subsidio en sus boletas de luz y gas. Frente a ese escenario, la discusión hacia adelante se concentra en dos opciones: seguir reduciendo el nivel de subsidio que recibe cada usuario o achicar el universo de personas que acceden a este beneficio estatal.

“Posiblemente sea una combinación de las dos cosas”, adelantó el referente de Energía, al sostener que las medidas se aplicarán con un criterio de gradualidad y con la idea de “acompañar” a los hogares, en especial a los de menores ingresos. En ese sentido, marcó como objetivo avanzar hacia un sistema donde las tarifas reflejen de manera más fiel los costos de producción, pero con herramientas de contención social focalizadas.

  • Más de la mitad de los hogares mantiene algún nivel de subsidio en luz y gas.
  • El Gobierno apunta a reducir el peso de los subsidios en el PBI sin acelerar la inflación.
  • La quita podría combinar menor monto subsidiado y menor cantidad de beneficiarios.

“La reducción de subsidios seguirá como conjunción de la política energética y de la económica. La pregunta es si bajar los subsidios para todos o bajar la cantidad de gente subsidiada”, planteó el funcionario durante el seminario.

El Gobierno sostiene que el ajuste tarifario es clave para mejorar la calidad y la sostenibilidad del servicio en el mediano plazo. Desde la cartera energética destacan que muchos usuarios tomaron conciencia de esta situación al ver incrementos en sus facturas y entienden que el pago de tarifas más cercanas a los costos reales es una condición necesaria para garantizar inversiones en redes, generación y mantenimiento.

La definición de la próxima etapa de aumentos, por lo tanto, dependerá tanto de la evolución de la inflación como de la respuesta social a los cambios ya implementados. En un contexto de acuerdo con el FMI y de presión por ordenar las cuentas públicas, el debate sobre tarifas y subsidios promete seguir en el centro de la agenda económica.

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