Colombia activa la cooperación global tras el fuerte terremoto

NewsITe
El Gobierno de Colombia formalizó un pedido de ayuda a la comunidad internacional para enfrentar la emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió gran parte del país este lunes. La decisión se tomó tras una primera evaluación de daños que reveló derrumbes de edificaciones, cortes de servicios y un creciente número de personas afectadas en varias ciudades.
Siguiendo las directivas del presidente Abelardo De La Espriella, la Cancillería colombiana instaló un puesto de mando de cooperación internacional. Desde allí se canalizan las solicitudes dirigidas al Cuerpo Diplomático acreditado en Bogotá, con el objetivo de recibir apoyo logístico, técnico y humanitario de los gobiernos extranjeros y de los principales organismos multilaterales.
El Ministerio de Relaciones Exteriores trabaja de manera coordinada con la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), la Coordinadora Residente de la ONU en Colombia y diversas agencias, fondos y programas del sistema de Naciones Unidas. El eje central de esa tarea es un relevamiento rápido pero preciso de las necesidades más urgentes en las zonas afectadas para agilizar el envío de ayuda y evitar cuellos de botella en la distribución.
Cooperación con la ONU y mapeo de daños
Además del apoyo operativo para la respuesta inmediata, Colombia solicitó a la Oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) asistencia en el análisis técnico del impacto del sismo. Se prevé el uso de imágenes satelitales, vuelos con drones y herramientas de teledetección para medir el nivel de afectación en infraestructura, viviendas y servicios esenciales.
Una vez consolidado el mapa de daños y las necesidades específicas, la Cancillería enviará a la comunidad internacional un listado detallado elaborado junto a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. Ese documento servirá de hoja de ruta para coordinar y canalizar la ayuda, desde insumos médicos y albergues temporales hasta equipos de búsqueda y rescate urbano.
En su reporte más reciente, la Asociación de Ciudades Capitales de Colombia (Asocapitales) identificó a Cali, Pereira y Quibdó como las urbes más golpeadas por el terremoto. Allí, los equipos de emergencia intensificaron las labores de búsqueda de personas desaparecidas bajo los escombros y la evaluación estructural de edificios dañados, en un contexto de alta sensibilidad social y preocupación por posibles réplicas.
Rápidas respuestas de Perú y Venezuela
La magnitud de la tragedia generó reacciones inmediatas en la región. La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, supervisó personalmente el envío de 12 toneladas de ayuda humanitaria a Colombia desde el Grupo Aéreo N° 8, en el Callao. El cargamento, coordinado por el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), incluye alimentos de primera necesidad, carpas, ropa de abrigo, camas, colchones, mosquiteros y diversos elementos para atender a damnificados.
Fujimori anunció, además, que su gobierno prepara una segunda operación logística con un nuevo avión que trasladará voluntarios y más suministros, mientras el canciller Carlos Espá se alista para viajar a Colombia en representación del Ejecutivo peruano y acompañar las tareas de cooperación sobre el terreno.
Desde Venezuela, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, reiteró la disposición de la Fuerza de Tarea Humanitaria Simón Bolívar para desplazarse a Colombia y sumarse a las labores de rescate. La brigada de ayuda se mantiene en estado de alerta y sólo aguarda la autorización definitiva del Gobierno colombiano para concretar su despliegue.
“Quiero nuevamente manifestar la solidaridad de Venezuela con el pueblo de Colombia”, expresó Rodríguez, al recordar que Colombia fue uno de los países que colaboró con Caracas tras el doble sismo del 24 de junio.
Mientras avanzan los operativos de asistencia y se refuerza la cooperación regional, las autoridades colombianas insisten en la importancia de mantener la calma, atender las indicaciones oficiales y priorizar la prevención ante eventuales réplicas, en una emergencia que pone a prueba los sistemas de respuesta y solidaridad de toda América Latina.

