Fuerte baja anual, pero repunte mensual en la venta callejera ilegal

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La venta ilegal callejera en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró en julio una marcada caída interanual del 22,8%, de acuerdo con el último relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC). Pese a esa merma frente al mismo mes del año pasado, el informe detectó un leve rebote respecto de junio, con una suba del 3,7% en la cantidad de puestos instalados en la vía pública.
En total, durante el séptimo mes del año se contabilizaron 112 puestos de venta ilegal distribuidos en calles, avenidas, peatonales, estaciones de tren y plazas de la CABA. La actividad se concentró con fuerza en un puñado de cuadras: las diez más afectadas nuclearon el 91,6% de los puestos detectados, lo que confirma la persistencia de corredores críticos para el comercio informal.
La calle Perú volvió a encabezar el ranking de zonas con mayor presencia de vendedores ambulantes. Solo en la cuadra de Perú al 0 se relevaron 18 puestos, equivalentes al 50% del total de los localizados en las diez cuadras más comprometidas. En Perú al 100 se sumaron otros 6 puestos (16,6%). Entre ambas concentraron más de dos tercios de la oferta informal medida en este mapa de calor del comercio callejero.
Corrientes, otro eje crítico de la oferta informal
El informe de la CAC también identificó a la avenida Corrientes como otro foco central de venta ilegal. Cuatro de las diez cuadras más afectadas se ubicaron sobre este corredor porteño: al 2700, 5200, 5300 y 5600, cada una con 1 puesto detectado (2,77% del total considerado por la entidad). A ellas se suman otros puntos relevantes como la avenida 25 de Mayo al 60, Cabildo al 2100, Córdoba al 2100 y Pueyrredón al 100.
La presencia de vendedores en arterias comerciales de alto tránsito genera tensiones recurrentes con los comerciantes formales, que advierten sobre competencia desleal, ocupación del espacio público y problemas de seguridad. Desde hace años, el sector empresario reclama políticas sostenidas de control, reubicación y formalización, mientras el Gobierno porteño alterna operativos y mesas de diálogo con organizaciones de manteros.
Alimentos y bebidas, el rubro que domina las veredas
De acuerdo con la CAC, el rubro “Alimentos y bebidas” volvió a liderar con comodidad la oferta en la vía pública. En julio, este segmento concentró el 68,4% de la venta ilegal callejera, un incremento de 1,1 puntos porcentuales respecto del mismo período anterior. Le siguieron las “Artesanías”, con una participación del 20,5% y una suba de 3,7 puntos.
- Alimentos y bebidas: 68,4% del total relevado.
- Artesanías: 20,5%.
- Artículos domésticos: 4,3%.
- Construcción y ferretería: 1,7%.
- Otros rubros (juguetería, librería, óptica, indumentaria y calzado): todos por debajo del 1%.
Según el informe, la avenida Corrientes se consolidó como principal polo para la venta informal de alimentos y bebidas, mientras que la calle Perú se convirtió en el centro neurálgico de las artesanías. En estaciones y plazas, el barrio de Once de Septiembre se destacó por la presencia de alimentos y bebidas, y la zona de Constitución por la oferta de indumentaria y calzado.
La CAC advirtió que, pese a la caída interanual, la persistencia de corredores críticos de venta ilegal continúa afectando al comercio formal y a la recaudación fiscal, por lo que insta a sostener las tareas de fiscalización y a promover alternativas de formalización.
La dinámica de la venta callejera ilegal refleja, además, el impacto de la situación económica sobre los ingresos de los sectores más vulnerables, que encuentran en la informalidad una salida de subsistencia. El desafío para las autoridades porteñas y nacionales sigue siendo combinar controles efectivos con políticas que faciliten la incorporación de estos trabajadores a circuitos formales, minimizando a la vez el perjuicio para el comercio registrado.

