León Galeppi, el talento argentino que brilla en el Royal Ballet

Un joven bailarín argentino que vuelve a sus raíces

León Galeppi, joven bailarín argentino becado por el Royal Ballet School

NewsITe

“Me gustaría no perder nunca la capacidad de disfrutar por bailar”. Con esa frase, el joven bailarín argentino León Galeppi sintetiza el motor de una carrera que, a sus pocos años, ya lo proyecta como una de las grandes promesas del ballet internacional. Becado por la prestigiosa Royal Ballet School de Londres, el artista regresa al país para presentarse en la gala Repatriados, un encuentro que reúne a figuras nacionales formadas o consagradas en el exterior.

La tercera edición de Repatriados se realizará el viernes 14 y sábado 15 de agosto, a las 20, en el Palacio Libertad. El programa incluye fragmentos de obras clásicas, piezas neoclásicas y contemporáneas, además de creaciones especialmente concebidas para la ocasión. Bajo la dirección de Patricio Di Stabile, la propuesta busca visibilizar el trabajo de bailarines argentinos que hoy integran compañías de primer nivel en distintos puntos del mundo.

Galeppi comenzó a bailar a los seis años y desde entonces su trayectoria estuvo marcada por la constancia y la disciplina. A los 12 fue becado por la Escuela de Ballet de la Ópera de París, luego continuó su formación en la Princess Grace Academy de Mónaco y, este año, obtuvo una beca para estudiar en la Royal Ballet School, una de las instituciones más reconocidas del planeta en danza clásica.

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El camino, sin embargo, no estuvo exento de obstáculos. El propio León admite que una de las lecciones más difíciles fue aprender a convivir con la frustración: entender que, aun con mucho esfuerzo, los resultados no siempre llegan en el momento esperado. “Hay días en los que algo sale muy bien y otros en los que parece que volvimos para atrás, aunque hayamos trabajado muchísimo”, reflexiona.

Entre la exigencia y el disfrute del escenario

Formado en ambientes altamente competitivos, el bailarín reconoce que las correcciones constantes, la comparación con otros y la presión por mejorar pueden resultar abrumadoras. Con el tiempo aprendió a leer esos desafíos como parte del proceso de aprendizaje: cada indicación de un maestro deja en claro que todavía hay algo por descubrir, no que una meta sea imposible.

Antes de salir a escena, León suele sentir nervios y una gran carga de energía, pero afirma que esa sensación se transforma cuando se encienden las luces del escenario. Entonces aparece la concentración y, sobre todo, el disfrute: cada función es distinta, aun cuando se haya ensayado durante meses. Esa búsqueda de vivir el momento también la traslada a la construcción de sus personajes.

Para Galeppi, en cada rol hay siempre algo personal. Aunque la historia que se cuenta no sea la suya, intenta encontrar un punto de contacto para que la interpretación resulte auténtica. De ese modo, la esencia del personaje se combina con la sensibilidad particular de quien lo baila y cada versión adquiere un matiz propio.

Repatriados, futuro en Londres y un mensaje a los más jóvenes

En esta nueva edición de Repatriados, el joven integra la categoría “Futuriados”, un segmento dedicado a estudiantes argentinos que hoy se forman en el exterior. Compartirá escenario con bailarines de trayectoria internacional como Lucas Erni, Luciana París y Matías Oberlin, entre otros nombres que construyen la presencia argentina en el mapa mundial del ballet.

La participación en la gala tiene para él un valor simbólico: volver al país, al lugar donde empezó a bailar, significa reencontrarse con sus raíces, con los afectos y con las primeras motivaciones que lo llevaron a elegir la danza. Antes de viajar a Londres en septiembre para continuar su formación, esta función se convierte en un puente entre su pasado y el futuro que imagina sobre los grandes escenarios.

  • Debutó en la formación profesional a muy corta edad, con 12 años.
  • Estudió en la Ópera de París y en la Princess Grace Academy de Mónaco.
  • Fue recientemente becado por la Royal Ballet School de Londres.
  • Integra la categoría “Futuriados” dentro de la gala Repatriados.

“Me gustaría no perder nunca la capacidad de disfrutar por bailar”.

A los chicos que sueñan con dedicarse a la danza, León les habla de trabajo, paciencia y disciplina, pero también de tolerar el error y de no dejar que el miedo sea un freno. Asegura que no hace falta ser perfecto para subir al escenario: lo crucial es animarse, recordar por qué se empezó y no caer en la trampa de compararse todo el tiempo con los demás. En su historia, el rigor de la formación convive con una premisa sencilla pero determinante: si el disfrute se mantiene vivo, el esfuerzo siempre vale la pena.

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