El 78% de los hogares argentinos está por debajo del ingreso promedio y el consumo todavía no repunta

Un informe de Fundación Encuentro, elaborado a partir de datos de Consultora W, estimó que el ingreso promedio de los hogares fue de $2,8 millones mensuales en el primer trimestre de 2026. Sin embargo, casi ocho de cada diez hogares se encuentran por debajo de esa cifra y el 21% está por debajo de la línea de pobreza estimada.

La recuperación de algunas variables de la economía todavía no logra traducirse en una mejora significativa del consumo masivo. La inflación se desaceleró y los salarios reales comenzaron a recomponerse, pero el poder de compra de una amplia mayoría de los hogares continúa siendo insuficiente para sostener un nivel de gasto similar al de los años previos a la crisis.

Según una estimación preliminar de Consultora W para el primer trimestre de 2026, el ingreso promedio de los hogares argentinos alcanzó los $2.800.000 mensuales netos. El dato, sin embargo, puede resultar engañoso si se lo toma como referencia de la situación de la mayoría de las familias.

El motivo es la fuerte concentración de los ingresos. De acuerdo con el análisis de Fundación Encuentro, el 78% de los hogares pertenece a los segmentos de clase media baja y clase baja. Dentro de ese grupo, un 21% se encuentra por debajo de la línea de pobreza estimada.

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Una mayoría que gana menos que el promedio

La distribución de los ingresos muestra que solamente los hogares pertenecientes a la clase alta y a la clase media alta superan el promedio nacional de $2,8 millones mensuales.

El resto de los hogares tiene ingresos inferiores a esa cifra. Esto significa que el promedio nacional está fuertemente influido por los ingresos de los sectores de mayores recursos y no representa necesariamente la realidad económica de la mayoría de las familias.

La diferencia resulta relevante para entender por qué el consumo masivo todavía no logra recuperar el ritmo esperado. Los hogares de menores ingresos destinan una proporción mucho mayor de sus recursos al consumo cotidiano, por lo que cualquier pérdida de poder adquisitivo tiene un impacto directo sobre sus posibilidades de compra.

En cambio, los sectores de mayores ingresos dependen en menor medida de la evolución de los salarios para sostener sus niveles de consumo y ya muestran señales de una mayor normalización.

La recuperación todavía no llega al bolsillo

El escenario plantea una de las principales dificultades de la economía argentina en esta etapa. La mejora de los indicadores macroeconómicos no necesariamente se traduce de manera inmediata en una recuperación del consumo.

Aunque los salarios reales comenzaron a recomponerse y la inflación perdió intensidad, los ingresos de buena parte de los hogares todavía no alcanzan para recuperar el nivel de gasto previo a la crisis.

Esto se refleja especialmente en el consumo masivo, que depende en gran medida de la capacidad de compra de los sectores medios bajos y bajos. Mientras esos hogares mantengan ingresos por debajo del promedio y una parte importante de sus recursos deba destinarse a los gastos esenciales, la recuperación del consumo seguirá siendo limitada.

El dato de los $2,8 millones mensuales, por lo tanto, no describe por sí solo la situación de las familias argentinas. Para una mayoría, el ingreso se encuentra por debajo de ese nivel.

La evolución del consumo en los próximos meses dependerá, en buena medida, de que la recuperación del salario real pueda sostenerse y alcanzar a los sectores que concentran la mayor parte de los hogares. Sin una mejora más extendida del poder adquisitivo, la recuperación macroeconómica podría continuar sin traducirse plenamente en una recuperación del consumo cotidiano.

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