La institución, que desde hace 38 años brinda alimentación y atención integral a chicos y chicas en situación de vulnerabilidad, necesita del aporte de la comunidad para sostener su tarea. “Vivimos de las donaciones, algunas organizaciones hacen beneficios, subsistimos como podemos”, expresaron desde la Casa del Niño.

La Casa del Niño se encuentra ubicada en Urquiza 235. Brinda desayuno, almuerzo, merienda y atención integral a chicos y chicas en situación de vulnerabilidad; además, impulsa actividades y otorga elementos necesarios para la labor escolar y la vida diaria.
Para poder seguir adelante, la institución recibe la ayuda de la comunidad, empresas y organizaciones, como así también la visita de diferentes escuelas que colaboran con donaciones.
Quienes deseen colaborar pueden hacerlo con ropa, calzado, juguetes, útiles escolares y alimentos no perecederos como leche, azúcar, mate cocido, té, cacao, mermeladas, puré de tomate, arvejas, atún y choclo en lata. También se reciben artículos de higiene personal y de limpieza.
El teléfono de contacto es 336 4533626.
Desde la organización indican que la situación de las familias de los chicos y chicas que asisten “es difícil, como sucede en la sociedad en general”. “No todos tienen trabajos fijos, sino temporarios. El invierno es difícil. A muchos se les ha reducido la cantidad de horas; por lo tanto, cobran menos. Todo esto también conlleva problemáticas vinculadas a la estabilidad emocional”, señalan. Las becas provinciales que reciben no son suficientes para continuar con la labor que desarrollan desde hace 38 años. “Vivimos de las donaciones, algunas organizaciones hacen beneficios, subsistimos como podemos”, expresan. Por eso, la Casa del Niño mantiene los canales de comunicación abiertos a la comunidad, pilar fundamental para el sostenimiento de su tarea.

