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La conversación digital vinculada con la protesta social volvió a crecer durante agosto después de alcanzar en julio su nivel más bajo del año. El debate mantiene una elevada negatividad, concentra una fuerte participación de menores de 35 años y coloca al Gobierno entre los principales ejes de discusión. Sin embargo, los registros todavía no permiten identificar una expansión sostenida de las movilizaciones contra la administración de Javier Milei.

La protesta social recuperó espacio durante agosto en las redes sociales, aunque el crecimiento de las menciones todavía no configura una tendencia sostenida contra el Gobierno de Javier Milei. Durante el mes se registraron 483.400 publicaciones vinculadas con reclamos y manifestaciones, una cifra superior a la observada en julio.
Los datos surgen del último informe de Monitor Digital elaborado por La Tecla, que analizó la evolución de la conversación digital alrededor de la protesta social. Agosto quedó ubicado en el puesto 17 entre los 48 meses contemplados en el relevamiento.
El comportamiento de las redes muestra, además, importantes variaciones frente a determinados acontecimientos. Cuando surge un conflicto con suficiente impacto político o social, la conversación puede superar el millón de menciones. Por ese motivo, la recuperación registrada durante agosto todavía no permite establecer una tendencia ascendente.
La reciente convocatoria contra la Ley de Tierras volvió a instalar la discusión sobre la capacidad de diferentes sectores opositores para confluir alrededor de una misma causa frente al Gobierno. Sin embargo, más allá de ese episodio, los datos digitales muestran un escenario fragmentado, en el que los reclamos adquieren protagonismo según las circunstancias.
Tres de cada cuatro menciones tuvieron una valoración negativa
El tono de las publicaciones constituye uno de los principales indicadores del relevamiento. Durante agosto, el 75% de las conversaciones relacionadas con la protesta social registró una valoración negativa.
El sentimiento neto alcanzó los -61 puntos NSR, casi siete puntos por debajo del registro de julio. Sin embargo, agosto no marcó el nivel más crítico de 2026. El promedio anual se ubica en -62,7 puntos, mientras que enero, febrero y abril registraron los valores más negativos.
Ese indicador no representa necesariamente un rechazo directo a Javier Milei o al Gobierno nacional. Dentro de la conversación negativa aparecen diferentes posiciones: cuestionamientos al Ejecutivo, críticas contra determinadas leyes, rechazo a las movilizaciones, objeciones a los cortes de calles y críticas hacia los propios manifestantes.
La conversación tampoco gira exclusivamente alrededor de la figura presidencial. Entre los principales términos aparecen “país”, “Gobierno”, “tierra”, “ley”, “Estado”, “personas”, “gente” y “calle”.
Milei forma parte de las palabras relevantes, aunque aparece por debajo de “Gobierno” y con una presencia considerablemente menor que “país”. De esta manera, la discusión digital se concentra principalmente alrededor de las decisiones estatales, las normas y sus consecuencias sociales.
Otro elemento que surge del análisis es la escasa presencia de las principales fuerzas políticas tradicionales. El peronismo, el kirchnerismo, el radicalismo y el macrismo no figuran entre los términos centrales de las conversaciones relevadas.
Los menores de 35 años dominan la conversación sobre las protestas
Los datos publicados por La Tecla también muestran una fuerte participación de los jóvenes. El 50,7% de los usuarios que publicaron contenidos vinculados con la protesta social tiene entre 25 y 34 años.
A ese grupo se suma otro 29,7% correspondiente a personas de entre 18 y 24 años. De esta manera, ocho de cada diez participantes de la conversación digital tienen menos de 35 años.
En el extremo opuesto, los mayores de 45 años representan apenas el 5,6% de los usuarios. La distribución por género también muestra diferencias: los hombres concentran el 57,5% de las participaciones y las mujeres, el 42,5%.
El perfil de los usuarios revela, además, que la discusión sobre la protesta social trasciende los espacios vinculados específicamente con la política. La principal categoría de interés entre quienes participaron de las conversaciones fue “familia”, con el 14%.
Luego aparecen “legal”, con el 11,6%; “gastronomía”, con el 8%; “Gobierno”, con el 6,9%; “ciencia”, con el 6,6%; “deportes” y “educación”, ambas con el 5,7%; “música”, con el 5,1%; y “noticias”, con el 4,5%.
Familia, gastronomía, ciencia, deportes, educación y música reúnen en conjunto al 45,1% de los perfiles involucrados. Así, la conversación relacionada con las protestas alcanza también a usuarios cuyos principales intereses se encuentran fuera de la discusión política tradicional.
Más malestar digital, pero sin una convergencia opositora sostenida
Los números de agosto muestran una recuperación de la conversación digital sobre la protesta social, aunque todavía no permiten establecer la existencia de una movilización creciente, unificada y sostenida contra el Gobierno nacional.
El principal indicador aparece en los elevados niveles de negatividad de las conversaciones. Al mismo tiempo, el Gobierno ocupa un espacio central dentro del debate, aunque los cuestionamientos no se concentran exclusivamente en la figura de Javier Milei.
Los partidos políticos tradicionales tampoco consiguen ocupar un lugar predominante dentro de esa discusión. Los reclamos y las causas específicas tienen una presencia mayor que las identidades partidarias entre los términos utilizados por los usuarios.
La elevada participación de menores de 35 años y la llegada de estas discusiones a comunidades vinculadas con intereses cotidianos amplían el universo de usuarios involucrados en el debate.
Por ahora, los datos no muestran una convergencia opositora consolidada ni una expansión sostenida de las movilizaciones. En cambio, reflejan un escenario digital con altos niveles de negatividad, en el que determinados conflictos pueden provocar fuertes aumentos de la conversación y alcanzar públicos que habitualmente permanecen alejados de las estructuras políticas tradicionales.

