Irán rompe las negociaciones con Estados Unidos y exige cinco condiciones para reabrir el estrecho de Ormuz

El Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní condicionó la libre navegación por el estratégico paso marítimo al cumplimiento de una serie de exigencias. El ultimátum profundiza las diferencias con Washington y coloca a Donald Trump ante la decisión de mantener la vía diplomática o avanzar con una nueva escalada militar.

Irán endureció su posición frente a Estados Unidos y estableció cinco condiciones para permitir nuevamente la libre navegación por el estrecho de Ormuz. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní advirtió que mantendrá su postura mientras Washington no modifique su política hacia Teherán.

Mohammad Baqer Zolqadr, secretario del organismo, comunicó las exigencias mediante un documento oficial publicado por la agencia estatal IRNA.

“Hasta que Estados Unidos no corrija su comportamiento, el estrecho de Ormuz no se abrirá”, afirmó Zolqadr.

Según informó Infobae, el planteo representa una ruptura de la mesa de negociación que Washington sostenía con sectores del régimen iraní para alcanzar un acuerdo sobre la navegación por Ormuz.

Teherán exige que Estados Unidos ponga fin a la guerra y las acciones contra Irán y sus aliados en Líbano, Palestina, Yemen e Irak. También reclama el levantamiento del bloqueo naval y el retiro de las fuerzas militares estadounidenses, tanto navales como aéreas, de los alrededores de su territorio.

Además, el gobierno iraní exige una compensación por los daños que atribuye a dos guerras contra el país. También reclama el levantamiento de las sanciones que pesan sobre Irán y la liberación incondicional de los bienes iraníes congelados.

Las cinco condiciones planteadas por Teherán encuentran el rechazo de la administración estadounidense. Al mismo tiempo, Irán pretende cobrar un peaje por la navegación en Ormuz y postergar las conversaciones vinculadas con su programa nuclear.

El ultimátum también expuso las diferencias dentro de la estructura de poder iraní. La Guardia Revolucionaria nunca respaldó la estrategia negociadora impulsada por sectores políticos que buscaban mantener abiertas las conversaciones con Washington.

El vicepresidente estadounidense JD Vance había apostado por sostener el diálogo con Abbas Araghchi, canciller iraní, y Mohammad Bagher Ghalibaf, titular de la Cámara de Diputados de Irán.

Araghchi y Ghalibaf discutían las condiciones para una eventual apertura de Ormuz mediante intermediarios de Qatar, Egipto y Turquía. Esos países representan los intereses estadounidenses en las conversaciones indirectas.

La disputa enfrenta a la Guardia Revolucionaria con el sector encabezado por el presidente Masoud Pezeshkian, Araghchi y Ghalibaf. De acuerdo con la información publicada por Infobae, el conflicto interno se desarrolla en medio de un vacío de poder dentro de la estructura religiosa y política iraní.

Mojtaba Khamenei, líder religioso de Irán, permanece escondido y atraviesa un delicado estado de salud. Esa situación condiciona sus decisiones y amplía la influencia de la Guardia Revolucionaria sobre la conducción iraní.

En ese escenario, el sector más duro terminó por bloquear la estrategia de negociación que la Casa Blanca había respaldado por recomendación de Vance.

“Estamos a mitad del juego. Estamos aplicando toda una serie de herramientas, herramientas diplomáticas, económicas y militares, para asegurarnos de obtener el mejor resultado para el pueblo estadounidense”, afirmó el vicepresidente estadounidense cuando la Casa Blanca ya conocía el ultimátum.

Trump evalúa cómo responder al ultimátum iraní

La decisión de Teherán coloca ahora a Donald Trump frente a dos alternativas. El presidente estadounidense puede sostener la estrategia diplomática promovida por Vance o respaldar las posiciones del secretario de Estado, Marco Rubio, y del secretario de Guerra, Pete Hegseth, quienes proponen una nueva escalada militar contra Irán.

La situación también representa un desafío interno para la Casa Blanca. Más del 50% de los estadounidenses consultados rechaza una guerra contra Irán, mientras que el bloqueo del estrecho de Ormuz mantiene su impacto sobre el precio internacional del petróleo.

Trump, además, enfrenta el conflicto cuando faltan menos de tres meses para las elecciones de medio término. En ese contexto, necesita recuperar la navegación por el estrecho y mostrar un resultado favorable en su disputa geopolítica con la República Islámica.

La advertencia del sector más duro del régimen iraní abre así la posibilidad de una nueva ofensiva estadounidense junto a Israel durante los próximos días.

Trump todavía no comunicó públicamente cuál será su respuesta. Hasta anoche permanecía en silencio frente a las condiciones planteadas por Teherán.

El mandatario deberá definir ahora si conserva abierta la vía diplomática o cambia nuevamente hacia una estrategia militar. Su política frente a Irán combinó hasta el momento ataques de profundidad con posteriores intentos de negociación.

La Casa Blanca deberá responder a un ultimátum que vincula directamente la reapertura del estrecho de Ormuz con las sanciones económicas, la presencia militar estadounidense en la región, los activos iraníes congelados y los conflictos que involucran a los aliados de Teherán.

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