La región encara el invierno con las reservas de gas más bajas de la última década, lo que representa un desafío energético.

Las reservas de gas de la Unión Europea han descendido hasta situarse por debajo de 58 % de su capacidad, el nivel más bajo para estas fechas desde que comenzaron los registros en 2011, según datos de Gas Infrastructure Europe recogidos por Reuters.
La creciente dependencia de Europa del gas natural licuado importado la hace más vulnerable ante la llegada de un invierno frío. Para reponer sus reservas, los compradores europeos podrían verse obligados a ofrecer precios más elevados para competir con la demanda asiática, especialmente si continúan las dificultades en el estrecho de Ormuz.
La Comisión Europea sostiene que el objetivo de alcanzar un llenado de 80 % de las reservas antes del invierno sigue siendo suficiente y técnicamente posible, aunque analistas lo ponen en duda y estiman que se situarán entre 67 % y 76 %.
En un escenario de escasez del GNL procedente de Catar y con temperaturas inferiores a la media, el precio del gas podría escalar hasta los 110 euros por megavatio/hora durante el invierno.

