Ataques con drones en Yemen dejan al menos 35 soldados muertos

Al menos 35 soldados del Gobierno yemení murieron en ataques con drones

Soldados yemeníes en base militar tras ataque con drones

NewsITe

Al menos 35 soldados del Gobierno reconocido internacionalmente en Yemen murieron y decenas resultaron heridos tras una serie de ataques con drones y misiles balísticos contra posiciones militares en las provincias orientales de Marib y Hadramout. La ofensiva, atribuida al movimiento hutí, vuelve a poner en evidencia la fragilidad del frágil alto el fuego de facto vigente en el país desde 2022.

De acuerdo con un funcionario militar citado por la agencia Xinhua bajo condición de anonimato, los ataques impactaron cuarteles, campamentos y posiciones en distintos puntos de ambas provincias, incluidas bases de las recientemente creadas fuerzas de emergencia yemeníes, que cuentan con el respaldo de Arabia Saudita. Entre las unidades afectadas figuran destacamentos de la Primera y la Tercera División de esas fuerzas especiales.

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Los hutíes, por su parte, reivindicaron la operación a través de un comunicado difundido por la cadena Al-Masirah TV. El vocero de su ala militar, Yahya Sarea, aseguró que se trató de una ofensiva “a gran escala” en la que se emplearon drones armados y misiles balísticos contra objetivos en las zonas de Ruwaik, en Marib, y Thaniyah y Al-Abr, en Hadramout. Según su versión, se destruyeron vehículos militares, depósitos de armas e instalaciones clave.

Escalada en puntos estratégicos de Marib y Hadramout

El portavoz hutí también afirmó que las bases ubicadas en Al-Wadi’ah, en la frontera entre Yemen y Arabia Saudita, fueron alcanzadas durante la operación, y habló de “cientos” de bajas entre las fuerzas gubernamentales, una cifra que no pudo ser verificada de forma independiente. Las autoridades militares leales al Gobierno confirmaron ataques y daños materiales, aunque mantuvieron un balance menor de víctimas mortales.

Las fuerzas de emergencia yemeníes señalaron que los bombardeos se produjeron poco después de que el Gobierno realizara operaciones de seguridad contra redes criminales y grupos dedicados al contrabando en la región. Esa ofensiva oficial habría incrementado las tensiones en áreas donde se superponen intereses militares, económicos y de tráfico ilegal.

Marib y Hadramout son dos de las provincias más sensibles del país por sus reservas de petróleo y gas, así como por su ubicación estratégica. Antes de la tregua auspiciada por la ONU en abril de 2022, Marib fue escenario de algunos de los combates más intensos del conflicto, mientras que Hadramout permaneció relativamente alejada de la primera línea, aunque con presencia de diversos grupos armados y milicias locales.

Un conflicto prolongado y una tregua frágil

Yemen vive en guerra desde finales de 2014, cuando los hutíes –un movimiento de inspiración chiita zaidí con apoyo iraní, según señalan distintas potencias occidentales– tomaron el control de amplias zonas del norte, incluida la capital, Saná. En 2015, una coalición militar liderada por Arabia Saudita intervino para respaldar al Gobierno reconocido internacionalmente, provocando una prolongada guerra que derivó en una de las peores crisis humanitarias del mundo.

La tregua mediada por Naciones Unidas, que entró en vigor en 2022 y expiró formalmente en octubre de ese año, redujo la intensidad de los combates abiertos, pero no logró consolidarse como un alto el fuego permanente. Desde entonces, el país se mantiene en una tensa calma, interrumpida por episodios de violencia, bombardeos esporádicos y ataques con drones, como el registrado ahora en Marib y Hadramout.

Organismos internacionales y organizaciones humanitarias vienen reclamando la reanudación de las negociaciones políticas y la ampliación de las garantías de seguridad para la población civil. Sin avances concretos en el terreno diplomático, cada nueva escalada militar alimenta el riesgo de un retorno a un conflicto abierto de gran intensidad en Yemen y de una mayor desestabilización regional.

“Estos ataques muestran que el conflicto en Yemen está lejos de terminar y que la situación sigue siendo extremadamente volátil, incluso en medio de un alto el fuego de facto”, advierten analistas de la región.

Mientras tanto, tanto las fuerzas gubernamentales como los hutíes se mantienen movilizados en varias líneas del frente, en un escenario en el que cualquier incidente puede desatar una nueva ronda de enfrentamientos de gran escala.

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