La ampliación del listado de medicamentos de venta libre dispuesta por la ANMAT generó preocupación entre los farmacéuticos, que advierten por el impacto económico que tendrá en los pacientes y por el riesgo de un aumento de la automedicación. Desde el Colegio Farmacéutico de San Nicolás señalaron que la pérdida de coberturas podría encarecer los tratamientos y alertaron que “muchas veces el paciente cree que con un medicamento de venta libre va a solucionar el problema y termina retrasando un diagnóstico”, explicó Nicolás Troffe.

De la redacción de EL NORTE
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La decisión de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) de ampliar el listado de medicamentos que podrán comercializarse bajo la condición de venta libre volvió a generar preocupación entre los farmacéuticos. Si bien la medida busca facilitar el acceso a determinados tratamientos que presentan un amplio perfil de seguridad, desde el sector advierten que la resolución puede traer consecuencias económicas para los pacientes y favorecer prácticas de automedicación que, lejos de representar un beneficio, podrían derivar en diagnósticos tardíos o complicaciones de salud.
La disposición fue oficializada hace unos días mediante la Disposición 4714/2026 y alcanza a diez grupos de especialidades medicinales que contienen determinados ingredientes farmacéuticos activos, aunque únicamente en concentraciones, presentaciones y formas farmacéuticas específicas. Esto significa que no todas las versiones de esos medicamentos pasan automáticamente a la categoría de venta libre, sino únicamente aquellas que cumplen con los criterios establecidos por la autoridad sanitaria.
Entre los medicamentos alcanzados por la disposición se encuentran presentaciones específicas de trimebutina maleato, para el tratamiento de trastornos funcionales gastrointestinales; levocetirizina y fexofenadina, antihistamínicos empleados frente a cuadros alérgicos; dimenhidrinato, destinado a la prevención y el alivio de náuseas, vómitos y mareos; soluciones oftálmicas de nafazolina combinada con feniramina y de olopatadina, utilizadas para síntomas alérgicos oculares; carboximetilcisteína, como mucolítico en problemas respiratorios; cloruro de aluminio hexahidratado, para el control de la hiperhidrosis; la asociación de carbonato de calcio, tintura de árnica montana y nitrato de plata, en aplicaciones cutáneas específicas; e ivermectina en loción tópica al 0,5%, para determinadas afecciones parasitarias de la piel.
Si bien la resolución implica que esos medicamentos podrán adquirirse sin presentar una receta médica, la propia ANMAT recuerda que la condición de venta libre no significa que puedan utilizarse indiscriminadamente. La recomendación continúa siendo consultar con un profesional de la salud cuando los síntomas persisten, aparecen signos de alarma como fiebre alta, dificultad respiratoria, dolor intenso, sangrado, pérdida de peso o deshidratación, durante el embarazo y la lactancia, cuando el paciente recibe otros tratamientos o cuando se prevé un uso prolongado.
En diálogo con EL NORTE, Nicolás Troffe, asesor coordinador de la Comisión Directiva del Colegio Farmacéutico de San Nicolás, sostuvo que la principal preocupación del sector no es solamente sanitaria, sino también económica. Explicó que, al pasar a la condición de venta libre, esos medicamentos dejarán de contar con la cobertura de obras sociales, mutuales y prepagas, por lo que los pacientes deberán afrontar el costo total de su compra.
“Lo principal que cambia para los pacientes es que ya no van a pasar por la Seguridad Social y, por lo tanto, los medicamentos dejarán de estar cubiertos por las obras sociales, mutuales y prepagas. Aunque se cumpliera lo que busca el Estado, que nunca se cumple porque otros medicamentos que pasaron a venta libre no modificaron sus precios, la gente no termina beneficiándose. Incluso si bajaran algún porcentaje, nunca será equivalente a los descuentos del 30, 40, 50 o hasta el 60 por ciento que hoy reciben con su obra social, por lo que terminarán pagando más”, afirmó.
Jubilados, entre los más afectados
Troffe señaló que los adultos mayores serán uno de los sectores más perjudicados por la medida, especialmente quienes dependen de PAMI. “Los jubilados ya vienen siendo castigados con la reducción de medicamentos del vademécum. Ahora también deberán pagar en efectivo medicamentos de uso habitual, como antialérgicos, jarabes para la tos y gotas oftálmicas. Puede que algunos sean un poco más baratos, pero nunca más económicos que cuando contaban con el descuento de la obra social”, sostuvo.
El riesgo de la automedicación
Además del impacto económico, el farmacéutico advirtió que ampliar la venta libre puede favorecer la automedicación si los pacientes interpretan que estos productos no representan riesgos.
“Que un medicamento sea de venta libre no significa que pueda utilizarse sin orientación profesional. Por eso es importante acudir siempre a la farmacia de confianza, donde el farmacéutico conoce al paciente, sus enfermedades y los tratamientos que recibe, y puede detectar interacciones o contraindicaciones”, explicó.
Troffe remarcó además que el farmacéutico cumple un rol clave para evitar diagnósticos tardíos. “Muchas veces un paciente busca un jarabe para la tos o un antialérgico creyendo que resolverá el problema, cuando ese síntoma puede esconder una neumonía, una enfermedad respiratoria importante o un trastorno digestivo que requiere atención médica. Si solo se alivia el síntoma, puede retrasarse el diagnóstico”, advirtió.
Otro de los puntos que el profesional consideró necesario aclarar es que, pese a la ampliación de la venta libre, en la provincia de Buenos Aires los medicamentos continúan siendo de expendio exclusivo en farmacias.
Además, remarcó que la legislación provincial prohíbe la comercialización de medicamentos en kioscos, supermercados o despensas, incluso cuando sean de venta libre. En ese sentido, sostuvo que los productos que actualmente se ofrecen en esos comercios se venden fuera del circuito legal.
Explicó además que la cadena integrada por laboratorios, droguerías y farmacias garantiza la trazabilidad de cada medicamento, permitiendo controlar su origen, distribución y condiciones de conservación. Según indicó, cuando un producto sale de ese circuito se pierde esa garantía de seguridad.
Niños y adultos mayores, los más vulnerables
Troffe indicó que los riesgos de un uso inadecuado son mayores en niños pequeños y adultos mayores, debido a las características de sus organismos y a las posibles interacciones con otros tratamientos.
Finalmente, reiteró su rechazo a la decisión de la ANMAT al considerar que no representa un beneficio para la población. “Como profesional farmacéutico considero que esto no ayuda. Entorpece la relación entre el paciente y el farmacéutico, favorece la automedicación y puede generar situaciones de riesgo si las personas creen que un medicamento de venta libre es inocuo. El medicamento sigue siendo un medicamento y debe utilizarse con responsabilidad”, concluyó.

