El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva redujo el vínculo bilateral al nivel de encargado de negocios y decidió que su embajador no regrese a Buenos Aires, luego de los nuevos insultos de Javier Milei al mandatario brasileño.

La crisis diplomática entre Argentina y Brasil sumó este martes un nuevo capítulo. El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva resolvió que su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, no regrese a la Argentina y rebajó el vínculo bilateral al nivel de encargado de negocios, una decisión que profundiza el deterioro de la relación entre ambos países.
La medida llegó después de que el presidente Javier Milei renovara sus críticas contra Lula. El lunes, el mandatario volvió a calificar a su par brasileño de “ladrón” y “corrupto”, expresó su respaldo a la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro y manifestó su deseo de que “Brasil también se pinte de azul”.
“Por el bien de los brasileños, sacarse a los corruptos y chorros de encima siempre es bueno. Sacarse a los zurdos siempre es bueno de encima”, afirmó Milei durante una entrevista con un canal de streaming.
Además, insistió en que Lula “estuvo preso” y lo acusó de haber intervenido en la campaña presidencial argentina de 2023 para favorecer a Sergio Massa.
Brasil rebajó el nivel de la representación diplomática
Fuentes oficiales de ambos países informaron que la decisión fue comunicada al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi.
A partir de ahora, Brasil mantendrá su representación diplomática en Buenos Aires mediante un encargado de negocios, una figura de menor rango que un embajador. La medida constituye una señal política de fuerte malestar y formaliza el enfriamiento de las relaciones entre ambos gobiernos.
En Brasilia señalaron que las recientes declaraciones de Milei resultaron determinantes para adoptar esa decisión. En particular, remarcaron que el mandatario argentino reiteró en cuatro oportunidades los calificativos de “ladrón” y “corrupto” durante una entrevista televisiva.
Según la visión del Gobierno brasileño, esa reiteración confirmó que no existía voluntad de descomprimir el conflicto diplomático y frustró cualquier posibilidad de una rápida normalización de la relación bilateral.
Cómo comenzó la nueva crisis
La tensión se había profundizado días atrás, cuando Milei viajó a San Pablo para participar de un acto de apoyo a Flávio Bolsonaro, referente de la derecha brasileña e hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Durante esa visita, el presidente argentino también cuestionó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, uno de los magistrados que intervino en la investigación que derivó en la condena de Jair Bolsonaro por su participación en un intento de golpe de Estado contra Lula.
Tras esos episodios, Brasil convocó de urgencia a Julio Bitelli para realizar consultas. En los últimos días surgieron expectativas de una posible distensión luego de declaraciones del canciller argentino Pablo Quirno, quien buscó bajar el tono del conflicto.
Sin embargo, las nuevas expresiones de Milei modificaron nuevamente el escenario. Desde el entorno de Lula interpretaron que el presidente argentino no rectificó sus declaraciones y respondieron con una medida diplomática que profundiza el deterioro de una relación marcada por diferencias políticas y enfrentamientos personales desde la llegada del líder libertario a la Presidencia.
La decisión abre ahora un escenario de incertidumbre sobre el futuro de los vínculos entre Argentina y Brasil, las dos principales economías del Mercosur.

