Pereda cuestiona las retenciones y reclama reglas claras para el campo

NewsITe
En la mítica Pista Central de La Rural de Palermo, todavía con el eco reciente de la última exposición ganadera, Marcos Pereda repasa el presente y el futuro del campo argentino. A días de competir por la presidencia de la Sociedad Rural Argentina (SRA), el dirigente agropecuario advierte que, pese a ser el principal motor de la economía, el sector sigue siendo castigado por la estructura impositiva, en especial por las retenciones a las exportaciones.
Pereda subraya que la agroindustria explica cerca del 60% del ingreso de divisas del país y genera alrededor de 2,5 millones de puestos de trabajo directos e indirectos. “Cuando se desarrolla el campo, se desarrolla el interior, y cuando se desarrolla el interior, se desarrolla la Argentina”, resume, al advertir que cada ciudad y provincia tiene un fuerte reflejo agropecuario y que allí se juega buena parte del futuro productivo nacional.
El dirigente reconoce que el gobierno de Javier Milei “enderezó el barco” luego de una etapa de alto riesgo inflacionario, pero remarca que la matriz tributaria continúa siendo “muy negativa” para el desarrollo. En ese esquema, las retenciones ocupan el centro de sus críticas: las define como “un castigo” que la Argentina se impone a sí misma, un “tiro en el pie” que limita la competitividad frente a países vecinos como Brasil, Uruguay o Paraguay, que no aplican tributos similares.
Retenciones, competitividad y falta de previsibilidad
Pereda valora que la baja parcial de algunas alícuotas tuvo impacto en las decisiones de producción e inversión, pero insiste en que el cambio es insuficiente. Con impuestos que, en algunos casos, se llevan hasta un tercio de la facturación, el margen para crecer sigue muy acotado. “No pido subsidios, pido que dejen de castigar al sector”, plantea, y reclama una hoja de ruta más ambiciosa que la reducción gradual hacia 2028 prometida por el oficialismo.
El empresario hace eje en la previsibilidad: recuerda que actividades como la ganadería requieren ciclos de tres o cuatro años desde la inversión hasta la faena, y que cambios constantes en las reglas de juego frenan proyectos de largo plazo. Ejemplifica con la desinversión que sufrió el rodeo bovino durante más de dos décadas, cuando la soja se volvió una opción mucho más rentable y desplazó alambrados, bebederos e infraestructura básica.
La falta de crédito competitivo en pesos es otro obstáculo central. Mientras en países como Uruguay se consiguen tasas del 4% o 5% anual a largo plazo, en Argentina las líneas disponibles suelen ser de corto plazo y con tasas por encima de la inflación, lo que desalienta la financiación de mejoras productivas, compra de terneros o implantación de pasturas.
Infraestructura, tipo de cambio y acuerdos comerciales
Consultado sobre la infraestructura, Pereda sostiene que el Estado es el responsable último de garantizar bienes públicos como rutas, caminos, puertos y ferrocarriles, aunque admite que los esquemas de participación público-privada pueden ser una herramienta válida. Sin logística eficiente, advierte, el país no podrá desplegar su verdadero potencial exportador.
Respecto del tipo de cambio, señala que la eliminación de la brecha cambiaria fue un avance, pero recuerda que todavía persisten costos altos en dólares y restricciones para girar dividendos, lo que resta atractivo a las inversiones. Defiende un esquema más libre, donde precios y dólar puedan ajustarse de manera automática para sostener la competitividad externa.
En cuanto a la inserción internacional, Pereda ve con buenos ojos los acuerdos del Mercosur con la Unión Europea y el entendimiento comercial con Estados Unidos. Destaca que estos mercados representan una oportunidad concreta para carnes y economías regionales, al abrir cuotas adicionales y obligar a toda la cadena a mejorar productividad y eficiencia para competir en mejores condiciones.
El agro como motor y el reclamo por reglas parejas
Para el candidato a presidir la SRA, el agro ya demostró ser el principal motor de la economía: aun con retenciones y trabas, genera unos US$ 40.000 millones anuales en exportaciones, sobre un nivel global de ventas externas que ronda apenas el 10% del PBI, muy por debajo de otros países. Con menos presión fiscal, estima, el complejo agroindustrial podría escalar sin dificultad hasta los US$ 60.000 millones.
Frente a regímenes de incentivo como el RIGI para grandes inversiones nuevas, Pereda reclama que también se otorguen condiciones de estabilidad y beneficios al entramado productivo ya existente. Señala que hoy conviven proyectos “nuevos” con ventajas impositivas especiales y empresas históricas que siguen soportando la carga de los desajustes macroeconómicos acumulados.
“Las retenciones representan cerca de US$ 7.000 millones, apenas el 1% de una economía de US$ 700.000 millones. La discusión es si ese 1% no puede financiarse de otra forma, sin castigar al sector que sostiene gran parte de las exportaciones y del desarrollo del interior”, resume Pereda.
De cara a la disputa interna en la Sociedad Rural Argentina, el dirigente considera que la entidad debe recuperar una mirada integral del sector agropecuario, más allá de intereses específicos, y fortalecer su rol como voz representativa frente a los poderes del Estado. Mientras tanto, insiste con el mensaje central: sin baja de retenciones, sin crédito razonable y sin reglas claras, el país seguirá desaprovechando el potencial de su principal generador de divisas.

