El país comienza a salir de su tercera ola de calor del verano, aunque mantiene alertas en 16 departamentos. Las altas temperaturas y la sequía extrema favorecieron incendios que ya consumieron más de 110.000 hectáreas.

Francia comenzó a dejar atrás la tercera ola de calor del verano con un descenso de las temperaturas, aunque este martes todavía permanecían bajo alerta naranja 16 departamentos del este del país, según informó Météo-France.
El alivio llega después de un julio histórico. De acuerdo con la agencia meteorológica, julio de 2026 fue el mes más caluroso registrado en Francia desde el inicio de las mediciones, en 1900, superando incluso los récords alcanzados durante las olas de calor de agosto de 2003 y julio de 2006.
A las temperaturas extremas se sumó un déficit de lluvias cercano al 70 %, lo que convirtió al último mes en el tercer julio más seco del que se tiene registro. La falta de precipitaciones dejó los suelos con niveles de sequía comparables a los de agosto de 2022, agravando el impacto sobre la agricultura y favoreciendo la propagación de incendios forestales.
Según datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), más de 110.000 hectáreas se quemaron en Francia desde comienzos de año, el peor balance registrado para esta época del verano.
Uno de los focos más preocupantes continúa en el departamento de Var, sobre la costa mediterránea. Aunque el incendio dejó de avanzar tras arrasar unas 1.850 hectáreas, cerca de 1.000 bomberos, junto con aviones Canadair y helicópteros hidrantes, permanecen desplegados para evitar nuevos avances del fuego.
En paralelo, otro incendio activo en el departamento de Drôme ya consumió al menos 110 hectáreas y obligó a evacuar de manera preventiva a unos 50 habitantes de la localidad de Bellegarde-en-Diois. Las autoridades mantienen un amplio operativo ante el riesgo de que las llamas se extiendan por una zona montañosa de difícil acceso.
El símbolo de la crisis continúa siendo el megaincendio de Gironda, el mayor registrado en Francia desde la Segunda Guerra Mundial. El fuego arrasó más de 42.000 hectáreas, destruyó cerca de 200 viviendas y obligó a evacuar a unas 224.000 personas. Aunque el incendio sigue activo, las autoridades informaron que evoluciona favorablemente y que la mayoría de los evacuados ya pudo regresar a sus hogares. Además, este martes anunciaron la reapertura de varios campings que no resultaron afectados por las llamas.

