Polémica por decreto que disuelve el Coro Nacional de Niños

El Gobierno disolvió por decreto al histórico Coro Nacional de Niños

Integrantes del Coro Nacional de Niños en una presentación oficial

NewsITe

El Gobierno nacional oficializó, a través de un decreto, la disolución del Coro Nacional de Niños, uno de los organismos estables más representativos de la cultura argentina. La medida, que implica el cierre formal de una institución creada en 1967 y con casi seis décadas de trayectoria, generó un inmediato rechazo en el ámbito musical y cultural.

Según se desprende del decreto, la decisión se fundamenta en la necesidad de adecuar el funcionamiento del organismo ante supuestas incompatibilidades administrativas vinculadas con la participación de menores de edad dentro de la estructura de la Administración Pública Nacional. En ese marco, el Ejecutivo resolvió reemplazar al coro por un nuevo programa de formación artística con alcance federal.

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Desde la Secretaría de Cultura se informó que el esquema que sustituirá al Coro Nacional de Niños estará orientado al canto coral y la danza, con el objetivo de detectar talentos en todo el país mediante convocatorias abiertas, clases magistrales y actividades vinculadas a los elencos estables nacionales. Funcionarios aseguraron que, a partir de ese programa, se conformará un nuevo coro infantil de alto nivel artístico, aunque sin precisar plazos ni modalidades concretas.

Críticas de especialistas y dudas sobre el reemplazo

La medida fue cuestionada por la directora del coro hasta la suspensión de sus actividades, María Isabel Sanz, quien advirtió que el cierre implica la pérdida de un organismo especializado cuya tarea no puede ser reemplazada simplemente por una escuela o programa de formación. La maestra recordó que el elenco se encontraba suspendido desde el 1° de abril y que, tras el receso de Semana Santa, tanto el personal como los niños se encontraron con el edificio cerrado.

Sanz señaló que, al momento de la suspensión, el coro contaba con veinte integrantes, pese a que la planta original preveía unos cuarenta. Según explicó, la merma en la cantidad de coreutas respondió a la imposibilidad de incorporar nuevos niños, mientras que aquellos que alcanzaban cierta edad debían egresar de manera natural del elenco. Para la directora, la decisión actual profundiza un proceso de desmantelamiento que se venía gestando desde hacía varios años.

La polémica también llegó a los medios. El periodista Nelson Castro, en su programa de Radio Rivadavia, cuestionó con dureza la resolución oficial y apuntó al argumento económico que suele invocarse para justificar recortes en el área cultural.

“Qué muestra de ignorancia. Presidente, el costo presupuestario de todo el coro era el sueldo de un senador”, lanzó Castro al aire, al comparar el presupuesto destinado al organismo con otros gastos del Estado.

Un nuevo capítulo en el ajuste sobre organismos culturales

El cierre del Coro Nacional de Niños se suma a otras reestructuraciones impulsadas por el Gobierno sobre organismos culturales de alcance nacional y reaviva el debate sobre el impacto del ajuste en instituciones artísticas con larga trayectoria y reconocimiento internacional. Distintas voces del sector advierten que, más allá de los argumentos administrativos, la desaparición de cuerpos estables implica una pérdida simbólica y formativa difícil de revertir.

Creado en 1967, el coro fue semillero de varias generaciones de cantantes, participó de producciones sinfónico-corales, conciertos oficiales y presentaciones en el país y en el exterior, además de difundir repertorio coral argentino e internacional. Por eso, referentes de la música subrayan que la institución no solo brindaba formación vocal, sino que también funcionaba como espacio de contención y acceso democrático a la cultura para niñas y niños de diferentes orígenes sociales.

Mientras el Gobierno defiende la reconversión hacia un esquema federal de formación artística, los especialistas advierten que todavía no está claro cómo se garantizará la continuidad pedagógica, la estabilidad laboral de los profesionales involucrados ni el mantenimiento del nivel artístico alcanzado por el Coro Nacional de Niños a lo largo de casi seis décadas de historia.

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