Alemania se perfila para organizar el Mundial 2038 o 2042

Alemania mueve fichas para volver a ser sede de un Mundial

Aficionados en un estadio de fútbol en Alemania

NewsITe

Alemania comenzó formalmente a explorar su regreso como anfitrión de una Copa del Mundo y ya analiza presentar una candidatura para el Mundial de 2038 o, en su defecto, para la edición de 2042. La movida se apoya en la amplia experiencia organizativa del país y en un escenario internacional en el que la política de rotación continental de la FIFA será clave para definir el futuro de la sede.

Desde la Federación Alemana de Fútbol (DFB) aseguran que el país está en condiciones de recibir nuevamente el torneo gracias a una infraestructura consolidada: estadios modernos y renovados, una extensa red de transporte, capacidad hotelera distribuida en las principales ciudades y centros de entrenamiento de alto nivel. Todo esto quedó nuevamente en evidencia con la reciente organización de la Eurocopa 2024.

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Axel Hellmann, miembro de la junta directiva de la DFB, confirmó que existe una iniciativa interna encabezada por el presidente Bernd Neuendorf para impulsar la candidatura. “Nos encantaría presentar una candidatura para 2042, y quizá incluso para 2038. Dependerá de los reglamentos de la FIFA”, sostuvo el dirigente, al tiempo que remarcó que Alemania tiene “grandes opciones” para 2042, aunque una flexibilización de las normas podría abrir la puerta a 2038.

Antecedentes, alianzas posibles y el rol de la FIFA

Alemania ya fue sede de los Mundiales de 1974 y 2006, además de organizar las Eurocopas de 1988 y 2024 y estar confirmada como anfitriona de la Final Four de la UEFA Nations League 2025. Ese historial refuerza su perfil de destino confiable para grandes eventos deportivos, un factor que suele pesar en las evaluaciones de la FIFA.

En paralelo, Francia mantiene conversaciones con Alemania para evaluar una candidatura conjunta, en línea con la tendencia a sedes compartidas que se consolidó con el Mundial 2026 (organizado por Estados Unidos, Canadá y México) y el de 2030, que tendrá sede repartida entre España, Portugal, Marruecos, Argentina, Paraguay y Uruguay. Un proyecto franco-alemán podría fortalecerse con la infraestructura combinada y el aval político de la UEFA.

La definición estará atada a la política de rotación que adopte la FIFA. Con el sistema vigente, Europa quedaría limitada para albergar el Mundial 2038, luego de la cita de 2030 con participación europea y la designación de Arabia Saudita para 2034 en Asia. En ese escenario, Norteamérica u Oceanía aparecen como alternativas naturales y podrían ganar protagonismo en la pulseada.

Otros aspirantes y la discusión sobre el formato

Estados Unidos ya expresó su interés en volver a recibir un Mundial, apoyado en su experiencia como organizador en 1994 y 2026, así como en eventos de gran escala como las Copas América 2016 y 2024 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Esa trayectoria, sumada a su peso económico y mediático, lo posiciona como un competidor fuerte para futuras candidaturas.

Colombia también manifestó públicamente su deseo de albergar la Copa del Mundo, en un contexto en el que la FIFA analiza ajustes al formato, entre ellos la posibilidad de expandir el torneo a 64 selecciones. Un Mundial más grande implicaría exigencias adicionales: más estadios, mayor capacidad hotelera y logística reforzada, factores que suelen inclinar la balanza hacia países con infraestructura ya probada.

Por ahora, el organismo con sede en Zúrich no abrió oficialmente el proceso de postulación para 2038 ni para 2042 y tampoco confirmó si mantendrá sin cambios el sistema de rotación continental. Esa definición será determinante para las aspiraciones de Alemania, que incluso no descarta una candidatura compartida con Francia si las condiciones reglamentarias lo permiten. Hasta entonces, la disputa por ser sede de la máxima cita del fútbol mundial seguirá en fase de construcción política y diplomática.

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