Alertan por 781 casos de intoxicación con monóxido en 2026

Preocupante aumento de intoxicaciones por monóxido de carbono en el país

La intoxicación por monóxido de carbono (CO) volvió a encender las alarmas sanitarias en Argentina. De acuerdo con el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), hasta la semana epidemiológica 25 de 2026 se registraron 781 casos en todo el país, de los cuales 12 terminaron en fallecimiento. La mayoría de los episodios se vincula con exposiciones no intencionales dentro de los hogares, asociadas al uso inadecuado o al mal estado de artefactos para calefacción y cocción en ambientes poco ventilados.

Los especialistas recuerdan que el monóxido de carbono es un gas tóxico, incoloro e inodoro, que se genera por la combustión incompleta de combustibles como gas, leña, carbón, kerosén, petróleo, propano o madera. La ausencia de olor y color hace que la detección sea difícil sin dispositivos específicos, por lo que la prevención y el mantenimiento de las instalaciones resultan claves para evitar tragedias.

El BEN detalla que, en comparación con el mismo período de 2025, los casos crecieron un 7,4%, es decir, 54 notificaciones más. El incremento se concentra principalmente en la provincia de Buenos Aires, que pasó de 173 a 251 casos, y en Mendoza, de 67 a 112. Ambas jurisdicciones explican buena parte del aumento observado a nivel nacional.

Distribución regional de los casos y cambios en la estacionalidad

La región Centro concentra el 46% del total de afectados (359 casos) y mostró dos picos bien definidos: el primero en la cuatrisemana 1–4, con 68 casos, y el segundo entre las semanas 17–20, con 121 reportes. En segundo lugar aparece la región Sur, con el 25% de los casos (199), impulsada sobre todo por Neuquén (75), Chubut (48) y Tierra del Fuego (27). Pese a estos valores, el Sur exhibe una leve disminución respecto del año pasado en casi todas sus provincias, salvo La Pampa.

El informe ubica a la región Cuyo en tercer lugar, con 151 casos y un aumento sostenido desde el inicio del año, alcanzando un máximo de 50 notificaciones en la cuatrisemana 17–20 y un descenso posterior. El Noroeste argentino (NOA) registró 72 casos, con un crecimiento progresivo a partir de la cuatrisemana 13–16 y un máximo de 30 casos entre las semanas 17–20, principalmente en Tucumán, Salta y Santiago del Estero. El Noreste (NEA), en cambio, se mantiene prácticamente sin casos y solo informó 2 episodios en los últimos cinco años.

Otro dato que inquieta a las autoridades es un adelantamiento en la estacionalidad de las intoxicaciones. En 2026, el pico de notificaciones se registró en la cuatrisemana 17–20, con 266 casos, seguido de un leve descenso a 215 en la cuatrisemana 21–24. Mientras que Centro, NOA y Cuyo muestran una distribución temporal compatible con un desplazamiento hacia semanas más tempranas, la región Sur mantiene un comportamiento similar al de años previos, con valores bajos y un leve aumento alrededor de la cuatrisemana 9–12.

Fuentes de exposición y medidas de prevención

Pese a la relevancia del problema, solo el 20% de los casos notificados cuenta con información detallada sobre la fuente de exposición. Entre esos registros, las estufas a gas aparecen como el origen más frecuente (27%), seguidas de cocinas, anafes y hornos (25%). Más atrás se ubican los hogares a leña y salamandras (11%) y los incendios (10%), mientras que el resto de los episodios se reparte entre otras fuentes.

Los especialistas subrayan que cualquier artefacto que utilice material combustible puede funcionar de manera deficiente y liberar monóxido de carbono si no cuenta con una correcta instalación, ventilación y mantenimiento. Por eso recomiendan controlar periódicamente estufas, calefones, calefactores y cocinas, verificar que las llamas sean de color azul y no anaranjado, revisar salidas al exterior y evitar el uso de hornallas u hornos como método de calefacción.

  • Mantener siempre una ventilación cruzada mínima en todos los ambientes calefaccionados.
  • Realizar el mantenimiento anual de artefactos a gas con gasistas matriculados.
  • Instalar detectores de monóxido de carbono certificados en puntos estratégicos del hogar.
  • No obstruir rejillas de ventilación ni salidas al exterior, aun en días de frío intenso.

La vigilancia epidemiológica del monóxido de carbono permite identificar rápidamente cambios en el patrón de casos, localizar las fuentes de exposición y ajustar las estrategias de prevención para reducir el riesgo de intoxicaciones graves y muertes evitables.

Con la temporada de bajas temperaturas todavía en curso, el Ministerio de Salud y los equipos de vigilancia instan a la población a reforzar las medidas de cuidado, prestar atención a síntomas como dolor de cabeza, mareos, náuseas, debilidad o desmayo, y acudir de inmediato a un centro de salud ante la sospecha de exposición. La prevención, recuerdan, es la herramienta más eficaz frente a un enemigo silencioso como el monóxido de carbono.

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