Las opciones incluyen los tradicionales TEG, Crisis, Catan, Monopoly, Carcassonne, Burako, Jenga, o los ahora de moda Basta, What Do You Meme? y cartas con consignas y desafíos, como El peor amigo del mundo. También sigue vigente, por ejemplo, el Uno en sus distintas versiones. “Los precios varían. Se pueden conseguir algunos por 20.000 pesos o menos y otros, por más de 100.000”, estimaron desde los comercios locales en diálogo con EL NORTE.

De la Redacción de EL NORTE
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El ‘encierro’ de la pandemia de cierto modo activó otras modalidades de entretenimiento, y los juegos de mesa dejaron de ser terreno casi exclusivo de niños y adolescentes. El sector se reinventó ante la demanda desde páginas web y aprovechó el impulso. Es así que se diversificó, fue sumando otros grupos y hoy forma parte de las tradicionales juntadas entre amigos o las ‘previas’ a las salidas. Así lo indicaron desde jugueterías de la ciudad y los mismos usuarios.
Las opciones incluyen los tradicionales TEG, Crisis, Catan, Monopoly, Carcassonne, Burako, Jenga, o los ahora de moda ‘Basta’ (que recorre el abecedario con palabras, preguntas y respuestas o retos), What Do You Meme?, y cartas con consignas y desafíos, como El peor amigo del mundo. También sigue vigente, por ejemplo, el Uno y sus versiones. Las alternativas son numerosas.
En las jugueterías locales indicaron que los juegos orientados a adultos se ubican en sectores señalizados y que no pueden ser alcanzados por los más chicos, dado que en algunos casos su contenido se encuentra dirigido a menores de edad. “Los precios varían. Se pueden conseguir algunos por 20.000 pesos o menos y otros, por más de 100.000”, estimaron en diálogo con EL NORTE.
Asimismo, las plataformas de compra online son otra opción; inclusive hay sitios argentinos exclusivos de este tipo de juegos.
Desconexión sin pantallas
El auge de los juegos de mesa modernos responde en parte al deseo de socializar, ejercitar la mente y compartir experiencias alejadas de las pantallas.
En una rutina hiperconectada, donde las pantallas dominan el trabajo y el tiempo libre, los lugares de juego proponen desconexión. No es lo mismo jugar en línea a través de una pantalla que sentarse a una mesa, tocar las piezas de un juego de estrategia, o las cartas con consignas que requieren una interacción personal o coordinar con amigos en tiempo real para salir de una habitación antes de que se acabe el tiempo. El juego físico obliga a estar presentes, fomenta la risa espontánea y activa la adrenalina de una manera que las redes sociales no pueden replicar.
Estudios de la Universidad Estatal de Kansas documentan que con el uso de juegos de mesa se reportan mejoras en el bienestar personal y la cohesión grupal.
Estos entornos resultan fundamentales para reducir el aislamiento y fortalecer vínculos personales, especialmente tras la pandemia de COVID-19, también en adultos.
Mercado y consumo
El mercado mundial del sector de los juegos de mesa fue valorado en cerca de USD 20.000 millones en 2025 y alcanzaría los USD 32.000 millones en 2030, de acuerdo con proyecciones recopiladas por The Conversation. El crecimiento sostenido responde tanto a la búsqueda de experiencias comunitarias fuera de lo digital como al impacto positivo en la salud emocional, la cohesión social y el desarrollo de habilidades sociales.
Este resurgimiento de los juegos de mesa no viene nada mal en nuestro país, dada la situación del sector, en baja como otros tantos rubros. En el Índice de Ventas Minoristas Pyme de junio 2026, la Cámara Argentina de la Mediana Empresa relevó que las ventas del rubro juguetería sufrieron bajas debido a la pérdida de poder adquisitivo, a pesar de registrar una suba general pyme del 0,9% interanual impulsada por el aguinaldo y el Mundial.

