Australia, Brasil y Canadá desafían el tarifazo de Trump

Países aliados cuestionan la nueva ofensiva arancelaria de Washington

Donald Trump y el conflicto por nuevos aranceles

NewsITe

Australia, Brasil y Canadá elevaron el tono contra la nueva política arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al considerar que las medidas son injustificadas, violan acuerdos comerciales vigentes y responden a una estrategia electoral marcada por el proteccionismo.

Las disposiciones impulsadas por la Casa Blanca apuntan a gravar con un arancel de entre el 10% y el 12,5% a las importaciones de 60 países acusados de no combatir el trabajo forzoso, además de un recargo del 50% sobre productos canadienses específicos. Los gobiernos afectados ya anticiparon que recurrirán a organismos internacionales y a medidas de reciprocidad para mitigar el impacto sobre sus economías.

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Australia cuestiona el fundamento del nuevo arancel

En el caso de Australia, el viceprimer ministro Richard Marles calificó de “sin sentido” el nuevo arancel estadounidense vinculado al trabajo forzoso. Señaló que el Gobierno federal está “decepcionado” por la decisión de Washington, que implica que las exportaciones australianas hacia Estados Unidos quedarán alcanzadas por la tasa máxima del 12,5%.

El ministro de Comercio y Turismo, Don Farrell, fue más allá y sostuvo que la medida es incompatible con el acuerdo de libre comercio vigente entre ambos países. Canberra ya presentó una objeción formal ante el Representante Comercial de Estados Unidos, argumentando que no existe “base probatoria creíble” que vincule a sus productos con prácticas de trabajo forzoso.

Desde el Gobierno australiano remarcan que sus políticas contra la esclavitud moderna y el trabajo forzado están entre las más estrictas del mundo y que han sido reconocidas incluso por socios como Estados Unidos, lo que, a su entender, deja en evidencia el carácter político de la decisión.

Brasil analiza recurrir a la OMC y diversificar mercados

Brasil también fue incluido en el listado de países que afrontarán un arancel del 12,5% por parte de Estados Unidos. El Gobierno brasileño calificó la decisión como “arbitraria e injustificada” y anticipó que acudirá tanto a la Ley de Reciprocidad Económica como al mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El politólogo Leonardo Trevisan, especialista en Relaciones Internacionales, interpretó la decisión de Washington como parte de un retorno a políticas “proteccionistas y aislacionistas”, en un contexto de campaña electoral estadounidense. Según explicó, el impacto económico será relevante para Brasil, pero también puede convertirse en un impulso para profundizar la diversificación de sus exportaciones hacia mercados como China y la Unión Europea.

En ese marco, el gigante sudamericano busca reducir su dependencia del mercado estadounidense, aprovechando el reordenamiento actual del comercio global y los acuerdos de cooperación que mantiene con otras potencias y bloques regionales.

Canadá amenaza con represalias y denuncia violación de acuerdos

El conflicto se agrava aún más en el frente norteamericano. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió que su gobierno hará “lo que sea necesario” para defender los intereses nacionales frente a la decisión de Trump de aplicar un arancel adicional del 50% a determinados productos canadienses, entre ellos lácteos, bebidas alcohólicas, vehículos y autopartes.

Carney sostuvo que se analizan posibles medidas de represalia si no se alcanza un acuerdo antes de que entren en vigencia los nuevos gravámenes, previstos para el 19 de agosto. Aseguró que “todo está sobre la mesa” y que Canadá dispone de una “amplia gama de opciones” dentro del marco de la legislación y los acuerdos internacionales.

El jefe de Gobierno canadiense también denunció que la ofensiva arancelaria viola de manera directa el Acuerdo Canadá-Estados Unidos-México (T-MEC). No obstante, confirmó que mantiene conversaciones con Trump para intentar destrabar la crisis. En paralelo, prometió respaldo a trabajadores, empresas y familias afectadas por la intensificación de la guerra comercial.

“Estamos en una posición más sólida que cuando comenzó esta guerra comercial hace 18 meses”, afirmó Carney, al subrayar la unidad interna frente a las presiones de Washington.

Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención el rumbo de este nuevo capítulo del conflicto comercial, que vuelve a poner en tensión las reglas del libre comercio y la estabilidad de las cadenas de suministro globales.

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