Antes de la llegada del Súper Niño, las lluvias en el norte motivan una fuerte crecida de la altura del Paraná

La medición realizada por Prefectura Naval arrojó este jueves un registro de 2,19 metros en el hidrómetro ubicado en zona portuaria de San Nicolás. Se trata de una marca que supera por casi un metro a la relevada hace tan sólo un mes atrás. Los expertos del Instituto Nacional del Agua que el incremento del caudal responde a las lluvias registradas en la cuenca del río Iguazú. En distintos distritos del Litoral refuerzan el monitoreo preventivo para asistir a vecinos de zonas ribereñas.

De la redacción de EL NORTE
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Buena parte del norte de la provincia de Buenos Aires se encuentra en estado de alerta ante las proyecciones meteorológicas que anticipan la llegada de un fenómeno de “El Niño” de una virulencia inédita. Si bien existe consenso científico sobre el desarrollo de este “Super Niño”, aún persiste la duda sobre dónde descargará con mayor intensidad.

Mientras los expertos continúan analizando diferentes variables, el nivel del río Paraná crece como consecuencia de las lluvias que se produjeron en el norte del país. Este jueves, la medición diaria que realiza Prefectura Naval arrojó un registro de 2,19m en el hidrómetro ubicado en zona portuaria de San Nicolás, un valor muy por encima del relevado hace un mes atrás, el 23 de junio, cuando la marca era de 1,24m.

El incremento del caudal, según los expertos del Instituto Nacional del Agua, responde a las lluvias registradas en la cuenca del río Iguazú.
Las autoridades de municipios costeros y los organismos de protección civil se encuentran en estado de alerta y seguimiento permanente frente al incremento en el caudal del río Paraná. Esta crecida, asociada al fenómeno meteorológico de El Niño y a las intensas precipitaciones registradas en el norte de la cuenca regional, mantiene en guardia a los municipios ribereños del Delta bonaerense.

El importante volumen de agua que se desplaza hacia el sur proviene principalmente del Alto Paraná y del río Paraguay, atravesando un trayecto donde las intensas lluvias en Brasil y Paraguay incrementaron los aportes fluviales. A este factor se suma la apertura programada y liberación de caudales desde las represas hidroeléctricas ubicadas aguas arriba, las cuales debieron maniobrar al alcanzar sus límites de almacenamiento. Por último, la dinámica atmosférica en la desembocadura del Río de la Plata juega un rol determinante: la eventual presencia de sudestadas y mareas altas actúa como un freno hidrodinámico que frena el escurrimiento natural y favorece una acumulación del agua río arriba.

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