Durante una entrevista en El Norte Stream, Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Carne Argentina, atribuyó la caída del consumo de proteínas vacunas a diferentes factores cilmáticos que atravesó el país desde 2023. A su vez, indicó que la variación de precios entre el pollo, el cerdo y la vaca produce que, en términos finales, los consumidores compren un volumen mayor de carne.

En comparación con el primer semestre del año pasado, durante enero a junio del 2026 cayó un 11,5% el abastecimiento del mercado doméstico de la carne vacuna en el país y se consumieron casi 132 mil toneladas res con hueso —unidad de medida— menos. Este dato surge del último informe económico publicado por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA). A lo largo de una entrevista en el programa «Problema del Futuro» de El Norte Stream, el Presidente de la entidad, Miguel Schiariti, explicó la caída de los indicadores.
“Motivos hay varios, no es solo el escaso poder adquisitivo que tiene la mayoría de la población, sino que venimos de tres años muy malos para la ganadería”, aseguró el titular de la Cámara de la Carne. En esta línea, señaló que distintos fenómenos naturales que se produjeron en la Argentina afectaron al estado de las tierras y al óptimo desarrollo de los animales. Según manifestó Schiariti, en 2023 hubo una gran sequía en la que se perdieron alrededor de 500.000 terneros, en 2024 hubo inundaciones sobre casi cuatro millones de hectáreas que perjudicaron la alimentación de las vacas y derivaron en la falta de otros 500.000 terneros y, por último, en 2025 se produjo una situación similar al inundarse cinco millones de hectáreas.
Debido a estas situaciones, el presidente de CICCRA aseguró que Argentina “perdió el 6% de stock” de carne vacuna durante esos tres años. “Esto hace que haya menor oferta para el consumo que ya está deprimido”, sumó.
Exportaciones, precios y cambio en el consumo
En otro pasaje de la entrevista, Schiareti manifestó que la exportación “suplió el ingreso de divisas” en el país. La explicación a este panorama se resume al aumento de entre el 10 y el 40% en los precios internacionales de la carne vacuna, dado que Argentina no fue el único país que sufrió problemas climáticos que afectaron sus campos y animales. “Se exportó menos volumen, pero ingresó más plata, porque esos aumentos fueron muy notorios”, detalló.
Por otra parte, consultado por la estabilidad de los precios en el mercado interno, el profesional indicó que resulta una situación “ambigua” debido a la diferencia en los valores de las distintas proteínas animales existentes en el mercado. “En realidad el consumo no cayó, sino que aumentó. Porque en lugar de comprar un kilo de carne vacuna, compras cuatro de pollo o tres de cerdo por el mismo precio”, manifestó.
Esta situación va de la mano con el gran consumo de pollo en Argentina, el cual Schiariti indicó que se produce hace al menos 15 años. En Argentina, la carne aviar registra un consumo cercano a los 50 kilos por habitante al año y, sumando al huevo, el indicador sube a los 78 kilos por persona, 28 derivados de este último producto.

