Admitió que inventó la boa en Colegiales para hacer publicidad

NewsITe
Un insólito episodio mantuvo en vilo a vecinos de Colegiales durante varios días, luego de que aparecieran carteles en distintas cuadras advirtiendo por la supuesta pérdida de una boa llamada “Piti”. La historia, que hablaba de un animal escapado de una terraza en Cespedes y Zapiola, generó miedo, ventanas cerradas y mascotas encerradas. Ahora se confirmó que todo fue una mentira montada como campaña publicitaria y el responsable podría enfrentar problemas judiciales.
Los volantes detallaban qué hacer en caso de encontrarse con el animal y pedían colaboración del barrio. El mensaje se viralizó rápidamente en redes sociales y chats de vecinos, alimentando la preocupación ante la posibilidad de que una serpiente de gran tamaño estuviera suelta en plena Ciudad de Buenos Aires.
Tras la repercusión del caso, el hombre detrás de la falsa alarma se comunicó con la agencia Noticias Argentinas para pedir disculpas y aclarar la situación. “Se me fue de las manos. Sin querer la historia tomó mucho vuelo. Me quiero comunicar para traer tranquilidad”, explicó al admitir que nunca existió tal escape de una boa en el barrio.
Según relató, el objetivo real era darle visibilidad a su emprendimiento como paseador de perros. La idea era aprovechar la intriga generada por los primeros carteles para luego colocar nuevos afiches ofreciendo sus servicios. Sin embargo, la maniobra publicitaria no solo no funcionó como esperaba, sino que provocó rechazo generalizado.
Rechazo vecinal y posibles consecuencias legales
Una vez que se supo que todo había sido una invención, muchos usuarios en la red social X expresaron su enojo. “Quiero encontrar a quien inventó que se le perdió una boa de 3 metros en Colegiales, que tuvo a medio barrio con ventanas cerradas y mascotas encerradas”, escribió una vecina, sintetizando el clima que se vivió en la zona.
Además del malestar social, el caso podría derivar en la intervención del Ministerio Público Fiscal. La difusión masiva de un hecho falso que genera temor en la población puede encuadrarse como una situación de alarma pública, una figura que la Justicia analiza cada vez con más atención en tiempos de redes sociales y viralización de contenidos.
Otro punto no menor es que en la Ciudad de Buenos Aires la tenencia de especies silvestres o exóticas está prohibida por la Ley 22.421 y normativas complementarias. Esto significa que, aun si la historia hubiera sido real, el poseedor del animal podría haber enfrentado sanciones. En este caso, el engaño abre la puerta a que se evalúe si hubo algún tipo de conducta punible más allá de la reprobación social.
Campañas engañosas y responsabilidad ciudadana
- El episodio evidenció el impacto que puede tener una campaña engañosa en la vida cotidiana de un barrio.
- Vecinos modificaron rutinas, dejaron de sacar a sus mascotas y vivieron varios días con miedo.
- La maniobra se conoció justo en un contexto de alta sensibilidad social frente a casos de inseguridad y hechos inusuales.
La falsa boa de Colegiales reabrió el debate sobre los límites de la publicidad y la responsabilidad de quienes difunden información que puede generar alarma en la comunidad.
Mientras se aguarda una eventual definición judicial, el caso queda como ejemplo de hasta dónde pueden llegar las consecuencias de una “broma” o estrategia de marketing mal pensada. En tiempos de información inmediata, la verificación de datos y el uso responsable de los mensajes públicos se vuelven claves para evitar episodios de miedo innecesario y desconfianza entre vecinos.

