Cuba acusa a EE.UU. de revivir el macartismo anticomunista

Cuba cuestiona un giro represivo en la política de Estados Unidos

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, durante un acto oficial

NewsITe

El Gobierno de Cuba denunció lo que considera un renacimiento del macartismo en Estados Unidos, a partir de una reunión convocada en Washington para debatir sobre un presunto resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda. La acusación fue encabezada por el presidente Miguel Díaz-Canel, quien vinculó este enfoque con etapas oscuras de la historia política estadounidense.

La reacción de La Habana se produjo luego del foro denominado Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, liderado por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Allí, el funcionario acusó a Cuba de promover y “forjar” a la extrema izquierda en el hemisferio y de mantener vínculos con movimientos radicales “en Occidente y más allá”.

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“Una nueva y más peligrosa versión del macartismo está de regreso en Estados Unidos”, escribió Díaz-Canel en la red social X, aludiendo al período de persecución anticomunista de los años 50, cuando el senador Joseph McCarthy impulsó una fuerte campaña contra militantes y simpatizantes de izquierda en los ámbitos político, cultural y académico.

Comparaciones históricas y acusaciones cruzadas

El mandatario cubano fue más allá y sostuvo que, bajo el argumento de enfrentar a una supuesta “izquierda radical” global, se intenta articular una red internacional de alianzas de ultraderecha. Según su planteo, esta estrategia remite tanto al fascismo europeo de entreguerras como a la Operación Cóndor, el plan de coordinación represiva entre dictaduras militares sudamericanas en los años 70, responsable de secuestros, torturas y desapariciones de opositores.

Desde el Gobierno cubano interpretan el foro encabezado por Rubio como un paso adicional en la política de presión sobre la isla, en un contexto regional marcado por la polarización ideológica y el avance de fuerzas conservadoras. La Habana suele denunciar que, detrás de estos movimientos, se busca justificar sanciones económicas y aislamientos diplomáticos.

Respuesta de la Cancillería cubana

El canciller Bruno Rodríguez también utilizó X para rechazar las expresiones del secretario de Estado. Sostuvo que Rubio, “cuya carrera política se ha desarrollado entre terroristas connotados y reconocidos”, incurre en “acusaciones infundadas” sobre un supuesto financiamiento y patrocinio de Cuba al terrorismo internacional.

Rodríguez afirmó además que “no es necesario indagar mucho” para encontrar los vínculos del dirigente republicano con organizaciones que, según La Habana, han llevado “el terror y la muerte” al pueblo cubano. El Gobierno de la isla suele señalar el accionar de grupos radicados en Miami, a los que responsabiliza por atentados y sabotajes ocurridos en las últimas décadas.

“Una nueva y más peligrosa versión del macartismo está de regreso en Estados Unidos”, escribió Miguel Díaz-Canel al cuestionar el foro celebrado en Washington.

El nuevo cruce verbal se suma a una larga serie de tensiones entre ambos países, que incluye el mantenimiento de Cuba en la lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo y la vigencia del embargo económico. Mientras Washington alega preocupaciones en materia de derechos humanos y seguridad, La Habana denuncia una política de hostilidad que, a su juicio, busca condicionar su modelo político y económico.

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