Condena por encubrir pruebas en la causa Pillín Bracamonte

NewsITe
Una mujer vinculada al entorno de la barra brava de Rosario Central fue condenada por encubrir pruebas clave en la investigación por los homicidios de Andrés “Pillín” Bracamonte y Daniel “Rana” Attardo, ocurridos en noviembre de 2024. Se trata de Leila Edith Estefanía Navarro, de 36 años, hija de un referente histórico de la hinchada del club rosarino.
En un juicio abreviado, la jueza de primera instancia Hebe Marcogliese homologó el acuerdo presentado por el fiscal Ignacio Hueso y la defensa, y fijó una pena de 1 año y 6 meses de prisión de efectivo cumplimiento, además de una multa económica. Sin embargo, como Navarro ya había pasado ese tiempo detenida bajo prisión preventiva, el tribunal dio por cumplida la condena y ordenó su inmediata libertad.
La sentencia recayó sobre Navarro por varios delitos: encubrimiento de hurto calamitoso, encubrimiento agravado por la gravedad del delito precedente, falso testimonio y tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil. Los hechos fueron considerados en concurso real, es decir, se valoraron de manera conjunta para determinar la pena final.
El celular que buscaba la Justicia
De acuerdo con la acusación fiscal, el 9 de noviembre de 2024, alrededor de las 22, Navarro recibió una riñonera negra en las inmediaciones de la rampa de acceso para autos del Hospital Centenario, ubicado en Urquiza al 3100, en la ciudad de Rosario. Dentro del bolso había diversos efectos personales y un teléfono celular perteneciente a Attardo, una de las víctimas del doble crimen.
Esa riñonera y una campera gris oscura habían sido sustraídas minutos antes de la camioneta de Attardo, estacionada en la rampa del hospital. Según la investigación, los responsables del robo fueron los primos Marcelo Martínez —ya condenado— y L.M., que se encuentra imputado. El celular, en tanto, fue tomado por L.M. del piso de la guardia, luego de que se cayera del bolsillo de la víctima.
Los investigadores sostienen que el dispositivo contenía información de alto valor probatorio para reconstruir las horas previas y posteriores al ataque que terminó con la vida de Bracamonte y Attardo. Mensajes, contactos y registros de llamadas podrían haber aportado nuevos datos sobre el móvil del hecho y la posible participación de terceros.
Ocultamiento de pruebas y falso testimonio
La Fiscalía le imputó a Navarro haber realizado maniobras orientadas a entorpecer la pesquisa, mediante la ocultación y la desaparición de rastros o evidencias vinculadas a los homicidios. Pese a saber que el teléfono era clave para el avance de la causa, no lo entregó a la Justicia ni informó dónde se encontraba.
Además, se le atribuyó haber mentido bajo juramento de decir verdad. El 15 de noviembre de 2024, cuando declaró como testigo, omitió deliberadamente explicar que la riñonera, el celular y el resto de los efectos personales le habían sido entregados el día del hecho por Marcelo Martínez y L.M. Esa conducta fue encuadrada como falso testimonio.
En paralelo, la Justicia acreditó que Navarro tenía en su poder un arma de fuego tipo revólver calibre .32 largo, con tambor volcable de seis alveolos, cargado con cinco cartuchos calibre .32 con inscripción SW. El arma no estaba registrada ante la ANMAC y la mujer no tenía la habilitación legal para su tenencia, por lo que se le sumó el delito de tenencia ilegal de arma de uso civil.
La causa por los homicidios de “Pillín” Bracamonte y “Rana” Attardo sigue abierta, mientras la Justicia intenta determinar responsabilidades penales más allá de los encubrimientos ya juzgados.
Con esta condena, la investigación suma un nuevo capítulo que expone las maniobras para borrar rastros del crimen. La pesquisa principal por el doble homicidio continúa en manos del Ministerio Público de la Acusación de Rosario, que busca esclarecer quiénes ordenaron y ejecutaron el ataque y si existieron motivaciones vinculadas a disputas de poder en el mundo de las barras bravas.

