Brasil responde a aranceles de EE.UU. y lleva el conflicto a la OMC

Escalada comercial entre Brasil y Estados Unidos por nuevos aranceles

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, durante un acto oficial

NewsITe

El Gobierno de Brasil condenó con dureza la decisión de Estados Unidos de aplicar aranceles del 25% a una amplia gama de productos brasileños, en un paso que reaviva las tensiones comerciales entre las dos mayores economías del continente americano. La medida, fundamentada por Washington en presuntas prácticas desleales, entrará en vigencia el 22 de julio y ya provocó una fuerte respuesta política y diplomática de Brasilia.

El gravamen alcanzará exportaciones de azúcar, maquinaria agrícola, prendas de vestir, equipos eléctricos, papel y acero, entre otros rubros clave para la economía brasileña. Quedarán exceptuados bienes sensibles como la carne bovina, el café, el jugo de naranja, la celulosa y las piezas destinadas a la industria aeronáutica. Desde la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), su titular, Jamieson Green, justificó el aumento de tarifas como una herramienta para “garantizar que los trabajadores y las empresas estadounidenses puedan competir en igualdad de condiciones”.

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Lejos de quedarse en una declaración simbólica, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció que Brasil activará los mecanismos de reciprocidad previstos en su legislación y llevará el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). En un comunicado difundido por la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia y replicado por el propio mandatario en su cuenta de X, el Gobierno calificó al 15 de julio de 2026 como “un marco lamentable” en la historia de la relación bilateral con Washington.

Brasil acusa unilateralismo y defiende su modelo digital

Desde el Palacio de Planalto consideraron que la decisión de la Casa Blanca, amparada en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, constituye una acción unilateral “sin justificación alguna”. Como argumento central, Brasil recordó que, según las estadísticas oficiales de Estados Unidos, ese país registró en los últimos 15 años un superávit acumulado de 424.500 millones de dólares en bienes y servicios en su intercambio con la economía sudamericana.

Autoridades brasileñas remarcaron además que, durante el último año, mantuvieron un canal de diálogo técnico constante con el USTR para responder a las objeciones norteamericanas. En ese marco, defendieron con énfasis su sistema de pagos instantáneos, al que describieron como “un patrimonio de nuestro pueblo y una referencia internacional de infraestructura pública digital”, frente a las críticas de Washington.

En cuanto a las políticas sobre plataformas digitales, el Gobierno de Lula sostuvo que no está dispuesto a ceder en la regulación de contenidos para proteger a usuarios y, especialmente, a menores de edad frente a abusos de las grandes tecnológicas. “La libertad de expresión no es carta blanca para la criminalidad”, subrayó el comunicado oficial, en alusión a la tensión con las Big Tech por la moderación de contenidos y la desinformación.

Cruces políticos: la familia Bolsonaro y las acusaciones de EE.UU.

Uno de los pasajes más duros del pronunciamiento brasileño estuvo dirigido al entorno del expresidente Jair Bolsonaro. El Gobierno de Lula acusó a la familia del exmandatario de colaborar activamente con intereses externos para perjudicar la economía del país. Los calificó de “falsos patriotas” que, motivados por objetivos electorales, habrían apoyado o promovido las medidas de presión desde Washington contra Brasil.

Del lado estadounidense, el secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó el tono confrontativo al sostener que la Administración de Lula “no ha negociado con Estados Unidos de buena fe”. Según el jefe de la diplomacia norteamericana, las políticas económicas del actual gobierno brasileño serían “malas para los estadounidenses y malas para los brasileños”, en una escalada verbal que se suma a los cuestionamientos previos.

  • Estados Unidos impone un arancel del 25% a productos brasileños estratégicos.
  • Brasil recurrirá a la OMC y activará mecanismos de reciprocidad comercial.
  • El Gobierno de Lula denuncia unilateralismo y cuestiona el trasfondo político de la medida.

“Es triste constatar que el lamentable desenlace de las investigaciones basadas en la Sección 301 forma parte de un escenario construido con la activa colaboración de la familia Bolsonaro. Son falsos patriotas, que planearon y defendieron públicamente acciones contra nuestro país, movidos por objetivos electorales”, indicó el comunicado oficial difundido por la Presidencia de Brasil.

El choque diplomático se produce pocas semanas después de que Lula calificara a Rubio como “enemigo mortal” de América Latina y “latinoamericano frustrado”, en un contexto ya tenso por la decisión de Washington de catalogar como “organizaciones terroristas” a dos grupos criminales brasileños. En paralelo, durante las recientes audiencias del USTR, 63 de las 78 exposiciones de representantes del sector privado de ambos países se manifestaron en contra de la aplicación de aranceles, lo que anticipa un escenario de fuerte presión empresarial y política para evitar que la disputa escale a una guerra comercial abierta.

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