“Las panaderías bajan la persiana, pero siguen elaborando, no es que cerraron y no venden más. Entonces no tributa más nada, ese es el gran problema de la clandestinidad que está agobiando a los que están dentro del sistema”, advirtió el secretario de la Federación Industrial Panaderil de la provincia de Buenos Aires (FIPPBA), Raúl Santoandré. En el último año y medio, unas 340 panaderías cesaron su actividad en territorio bonaerense.

De la Redacción de EL NORTE
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Entre la caída del consumo y el aumento de costos de producción, especialmente por las tarifas de los servicios públicos, las panaderías afrontan momentos difíciles de sobrellevar, muchas trabajando al 50 por ciento de su capacidad por la disminución en las ventas y otras que deciden bajar sus persianas. A ello, desde el sector suman un dato aún más preocupante: la presencia cada vez mayor de lugares clandestinos de elaboración.
El secretario de la Federación Industrial Panaderil de la provincia de Buenos Aires (FIPPBA), Raúl Santoandré, señaló, en diálogo con EL NORTE, que “en la provincia de Buenos Aires había alrededor de 17.000 panaderías y en los últimos dieciocho meses cerraron aproximadamente un 2%, es decir, unas 340 panaderías por temas de alquiler o personales”.
Sin embargo, advirtió sobre el crecimiento de la problemática de la clandestinidad en el sector: “Las panaderías bajan la persiana, pero siguen elaborando, no es que cerraron y no venden más. Entonces no tributa más nada, no paga impuestos, ese es el gran problema de la clandestinidad que está agobiando a los que están dentro del sistema. Esta situación perjudica al panadero que está debidamente habilitado”.
“Vemos que se multiplican los ofrecimientos de desayunos de venta online, ¿dónde se elaboran? En cambio, la confitería que tiene todo habilitado, ¿cuántos desayunos vendió?”, cuestionó.
Ventas en caída y costos de producción
Sobre la actividad del sector, Santoandré comentó que las ventas vienen en caída respecto de años anteriores, con un leve repunte reciente en fechas especiales como el Día del Padre o por una cuestión estacional.
“La harina tiene un precio estable porque tampoco tienen ventas los molinos y, a su vez, tienen mucha competencia. Con respecto a la materia grasa, donde sí tuvimos un aumento proporcional al 100%, hoy mantiene su precio con algunas promociones de los proveedores”, detalló el referente panaderil bonaerense, quien indicó que el precio del kilo de pan oscila entre los $2800 o $ 3000 y los $5000, y la docena de facturas tiene un precio base de $7000 en adelante, según el lugar y las materias primas utilizadas.
“La rentabilidad es el problema de las panaderías. Te aumentan los servicios de luz, gas y agua, y la rentabilidad se va reduciendo, porque no podés trasladar mucho a precio. La materia prima está estable, pero los servicios te están asfixiando, eso sumado a la elaboración clandestina”, graficó el entrevistado.
El secretario de la Federación Industrial Panaderil de la provincia de Buenos Aires, Raúl Santoandré, aseveró que el aumento de la clandestinidad en la elaboración de productos “perjudica al panadero que está debidamente habilitado”.
Cámara nacional
A nivel nacional, según el referente de la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), Martín Pinto, durante el gobierno de Javier Milei la compra de pan tradicional cayó entre el 50% y el 60%, mientras que las ventas de facturas y productos de pastelería registraron un desplome cercano al 80%.
De acuerdo con la entidad, numerosos comercios trabajan apenas al 50% de su capacidad debido a la caída de las ventas y al incremento de los costos de producción, especialmente por las tarifas de los servicios públicos y el precio de la harina.
Desde el sector explican que el deterioro del poder adquisitivo modificó por completo los hábitos de consumo. Si antes era habitual comprar un kilo de pan, hoy la mayoría de los clientes adquieren únicamente lo que pueden pagar en el momento. La modalidad de compra pasó a ser completamente fraccionada: muchos consumidores llevan una o dos flautas para el día, en lugar de abastecerse para toda la familia.
Pinto sostuvo, además, que el impacto económico ya provocó el cierre de unas 2850 panaderías en todo el país, con una pérdida estimada de 17.000 puestos de trabajo.

