Francia aprueba histórica ley de muerte asistida

Francia sanciona su primera ley de muerte asistida

Parlamento francés durante el debate sobre la muerte asistida

NewsITe

La Asamblea Nacional de Francia aprobó una ley que legaliza, por primera vez en su historia, la muerte asistida para pacientes con enfermedades graves e incurables. El texto, que obtuvo 291 votos a favor y 241 en contra, fue impulsado por el presidente Emmanuel Macron, quien había prometido abrir el debate sobre el final de la vida en 2022.

Con esta decisión, Francia se suma a un grupo aún reducido de países que contemplan este tipo de procedimientos, entre ellos Bélgica, Países Bajos, Suiza, Canadá y Uruguay. La norma llega en un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de enfermedades crónicas, factores que presionan sobre los sistemas de salud y la discusión ética en torno a cómo acompañar el tramo final de la vida.

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La ley establece que solo podrán solicitar la ayuda para morir las personas mayores de edad, de nacionalidad francesa o residentes de forma estable y regular en el país, que padezcan una enfermedad grave e incurable, en fase avanzada o terminal. Además, deberán atravesar un sufrimiento físico o psicológico constante, imposible de aliviar o considerado insoportable, y ser plenamente capaces de expresar una voluntad libre e informada.

Condiciones, plazos y objeción de conciencia

El procedimiento prevé un plazo mínimo de reflexión de dos días desde que el paciente presenta el pedido inicial. Luego, el médico cuenta con hasta 15 días para emitir una decisión fundada sobre si concede o no la ayuda para morir. Sectores opositores consideran que estos plazos son demasiado breves y advierten sobre el riesgo de “banalizar” un acto de extrema gravedad para el personal sanitario.

La norma incorpora una cláusula de conciencia que permite a médicos y otros profesionales de la salud negarse a participar del proceso. En esos casos, deberán derivar al paciente a otro equipo dispuesto a intervenir, a fin de garantizar el acceso al derecho reconocido por la ley.

En el plano normativo, la nueva legislación supone un giro respecto de la Ley Leonetti, vigente desde 2005, que prohibía la eutanasia activa pero admitía la llamada eutanasia pasiva: el paciente podía rechazar tratamientos considerados una “obstinación irrazonable”, y los médicos podían suspender medidas que solo prolongaran artificialmente la vida.

Un debate ético, médico y político profundo

Uno de los puntos más sensibles del texto fue el lenguaje utilizado. Los términos “eutanasia” y “suicidio asistido” fueron deliberadamente excluidos para evitar asociaciones históricas y confusiones con las políticas de prevención del suicidio. El diputado centrista Olivier Falorni, autor de la propuesta original, explicó que la palabra “eutanasia” carga con el peso de los crímenes del régimen nazi, mientras que “suicidio asistido” puede distorsionar la discusión sobre la salud mental.

  • La ley se limita a describir la “ayuda para morir” bajo condiciones estrictas.
  • Exige sufrimiento refractario a tratamientos o calificado como insoportable.
  • Requiere capacidad plena del paciente para expresar su voluntad.

“Este texto es fruto de la escucha, el diálogo y el debate”, sostuvo Emmanuel Macron al celebrar la aprobación, destacando la participación de legisladores, personal sanitario, asociaciones y ciudadanos en el proceso de elaboración.

La norma será revisada por el Consejo Constitucional, tal como anunció el primer ministro Sébastien Lecornu, con el fin de garantizar que su aplicación respete los principios de la Constitución francesa, en particular el de la dignidad humana. El fallo de ese órgano será clave para definir la implementación práctica de una de las leyes más sensibles y discutidas de los últimos años en Francia.

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