Fin de una era: Estados Unidos fija fecha para salir de Irak

NewsITe
Las tropas de Estados Unidos se retirarán por completo de Irak antes del 30 de septiembre, según confirmó el primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, tras una reunión mantenida en Washington con el presidente norteamericano, Donald Trump. El anuncio marca el cierre de una presencia militar que se extendió durante más de dos décadas y que modificó de manera profunda el mapa político y de seguridad de Medio Oriente.
El repliegue pone fin a un ciclo iniciado con la invasión de 2003 contra el régimen de Saddam Hussein. Con el paso de los años, el despliegue militar fue reduciéndose hasta concentrarse en tareas de asesoramiento, entrenamiento y apoyo logístico a las fuerzas locales en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico.
De acuerdo con cifras oficiales, unos 2.500 soldados estadounidenses permanecían en territorio iraquí, aunque ese número comenzó a disminuir en los últimos meses en el marco de negociaciones bilaterales. Voceros citados por el portal alemán DW y por la agencia Noticias Argentinas recordaron que Washington venía insistiendo en que la responsabilidad de la seguridad interna debía recaer progresivamente en las fuerzas iraquíes.
Condiciones políticas y disputa por las armas
El gobierno de Al-Zaidi ató la retirada definitiva a un compromiso clave: el desarme de las poderosas milicias iraquíes respaldadas por Irán, que en los últimos años ganaron influencia tanto en el plano político como en el militar. “El 30 de septiembre, las fuerzas estadounidenses se retirarán y las empresas estadounidenses entrarán”, afirmó el primer ministro, al vincular la salida de las tropas con una nueva etapa de cooperación económica.
“Después del 30 de septiembre, no permitiremos que ninguna entidad porte armas fuera del Estado”, advirtió el jefe de Gobierno, en referencia a los grupos armados que operan por fuera de la estructura oficial. El mensaje apunta a ordenar el mapa de seguridad interno y reducir la capacidad de acción de milicias que, en muchos casos, mantienen fuerte sintonía con Teherán.
Inversiones, energía y nuevo oleoducto estratégico
Más allá de la dimensión militar, el viaje de Al-Zaidi a Washington tiene un fuerte componente económico. Bagdad busca atraer inversiones estadounidenses en sectores clave como petróleo, gas y energía, con el objetivo de reconstruir infraestructura dañada por años de conflicto y diversificar sus fuentes de ingreso.
En ese contexto, funcionarios iraquíes adelantaron que el gobierno de Irak, la petrolera Chevron, la firma TI Capital y la empresa qatarí UCC firmarán un acuerdo para la construcción de un oleoducto con capacidad para transportar hasta 2 millones de barriles diarios. El trazado unirá la ciudad de Basora con Haditha y se extenderá luego hacia puertos situados en Turquía y Siria, configurando un corredor energético de alto impacto geopolítico para la región.
Con la retirada militar y la apuesta por grandes proyectos energéticos, Irak busca dejar atrás la etapa de guerra y ocupación para reposicionarse como un actor central en el mercado petrolero y en la estabilidad de Medio Oriente.
El desafío para el gobierno iraquí será garantizar seguridad interna, encauzar el rol de las milicias y sostener el equilibrio entre la influencia de Estados Unidos e Irán, en un escenario regional todavía marcado por tensiones cruzadas.

