Un bombardeo estadounidense en Juzestán deja un muerto y cuatro heridos

Al menos una persona murió y otras cuatro resultaron heridas tras un ataque atribuido a Estados Unidos en el distrito de Bandar-e Mahshahr, en la provincia de Juzestán, en el sur de Irán. El hecho se produjo durante la noche del domingo y se inscribe en una nueva escalada de tensión militar en Medio Oriente, con riesgo de extender la inestabilidad a toda la región del Golfo Pérsico.
De acuerdo con la agencia oficial iraní IRNA, un proyectil impactó contra una estación de bombeo de agua destinada al riego agrícola en Bandar-e Mahshahr. El vicegobernador de Juzestán para Asuntos de Seguridad y Aplicación de la Ley, Valiollah Hayati, identificó a la víctima fatal como un guardia de seguridad de la instalación, mientras que los heridos permanecen bajo atención médica.
Las autoridades locales informaron que otros distritos de Juzestán también fueron blanco de ataques en la misma franja horaria, y se reportaron explosiones en las cercanías del estratégico estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el comercio mundial de petróleo. La zona se ha convertido en un punto de fricción recurrente entre fuerzas iraníes y estadounidenses.
Respuesta iraní y ataques contra bases de Estados Unidos
En respuesta, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) anunció una operación de represalia contra instalaciones militares de Estados Unidos en Jordania, Bahréin y Kuwait. A través de comunicados difundidos por su órgano oficial, Sepah News, la fuerza iraní afirmó haber atacado varias bases con misiles y drones.
En una primera fase, el CGRI sostuvo que provocó incendios en silos de misiles de gran tamaño y depósitos de combustible en la base aérea Príncipe Hassan, en Jordania. Luego, aseguró haber golpeado centros de mantenimiento y reparación de helicópteros, así como el hangar de aeronaves de vigilancia P-8 y un centro de mando y control de drones en la base de Sheikh Isa, en Bahréin.
Según la misma fuente, la tercera fase de la operación incluyó ataques contra bases estadounidenses en Kuwait, donde se habría destruido un depósito de combustible, un sistema de defensa antiaérea Patriot y una instalación de radar FPS. Ninguna de estas afirmaciones pudo ser verificada de forma independiente al momento de esta publicación.
Versión de Washington y nueva ola de bombardeos
Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos informó en la red social X que había completado una nueva serie de ataques ofensivos contra Irán, dirigidos a sistemas de defensa antiaérea, radares costeros y capacidades de misiles y drones. Estos bombardeos se habrían producido tras la intercepción de dos embarcaciones que, de acuerdo con el CGRI, habrían violado normas de navegación en el estrecho de Ormuz.
La dinámica de acción y respuesta entre Washington y Teherán reaviva el temor a un enfrentamiento más amplio en Medio Oriente, en un contexto ya atravesado por conflictos armados y tensiones cruzadas entre potencias regionales e internacionales.
Preocupación internacional y llamado a la moderación
El Gobierno de Pakistán manifestó su “profunda preocupación” por la escalada entre Estados Unidos e Irán. A través de su Ministerio de Asuntos Exteriores, Islamabad instó a todas las partes a ejercer la máxima moderación y evitar pasos que puedan agravar la crisis.
En un comunicado oficial, la Cancillería paquistaní exhortó a Washington y Teherán a adoptar medidas inmediatas para la desescalada y a respetar los compromisos asumidos en el marco de un memorándum de entendimiento firmado en Islamabad. El gobierno pakistaní reiteró, además, su disposición a respaldar iniciativas diplomáticas orientadas a lograr una paz duradera y estabilidad en la región.
La creciente militarización del Golfo Pérsico y del estrecho de Ormuz mantiene en vilo a la comunidad internacional, que advierte sobre el impacto potencial en la seguridad global y en el mercado energético.
Mientras los gobiernos involucrados intercambian acusaciones y mensajes de fuerza, la situación en el terreno sigue siendo volátil. La comunidad internacional sigue con atención las derivaciones de esta nueva escalada, en particular por el riesgo de que episodios como el ataque en Juzestán se multipliquen y afecten a la población civil.

