Según un informe de LLYC que analiza millones de mensajes y noticias, la conversación sobre la comunidad LGBTIQ+ cae a la mitad en tres años, a la vez que la IA potencia sesgos al vincular estos perfiles con narrativas de exclusión. El apoyo público a la diversidad sexual sufre un retroceso global, fenómeno denominado “Rainbow Ghosting”.

De la Redacción de EL NORTE
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En 2023, el ecosistema público de apoyo a la diversidad era mucho más visible: se publicaban dos veces más noticias sobre diversidad, equidad e inclusión (DEI) que en 2025 y hasta seis veces más que en la actualidad. La cobertura mediática ha caído un 2,5% trimestral desde 2021, una contracción que se ha acelerado hasta rozar el 10% trimestral durante los últimos tres años. El 2023 también marcó un punto álgido en el compromiso corporativo: hoy, las empresas y marcas que mantienen políticas activas de inclusión representan un tercio menos que entonces. Los mensajes en X se han reducido a la mitad. Sin embargo, el discurso de odio digital hacia el colectivo LGBTIQ+ se ha disparado un 38%. Son algunos de los datos que recoge el informe “Orgullo en ‘visto’”, presentado por la agencia y consultoría LLYC en el marco de la conmemoración internacional del Orgullo de cada 28 de junio.
A esta retirada progresiva del apoyo público a la diversidad, LLYC la denomina Rainbow Ghosting: una metáfora cultural tomada de las relaciones digitales para explicar cómo una presencia que comenzó como love bombing hacia el colectivo LGBTIQ+, llena de mensajes, promesas y gestos de compromiso, ha ido perdiendo continuidad hasta volverse estacional y, en algunos casos, hasta desvanecerse. El concepto apunta al silencio del ecosistema de marcas, medios, instituciones, plataformas y referentes que antes contribuía a reconocerlo, amplificarlo y sostener públicamente su pertenencia. El concepto describe el repliegue gradual del respaldo público a la diversidad.
Así, la inteligencia artificial podría estar convirtiéndose en el vehículo que perpetúe los prejuicios ya existentes contra la comunidad LGBTIQ+. Esa es la principal advertencia del informe, que sostiene que el verdadero desafío para la IA no reside únicamente en la sofisticación de sus modelos, sino en la calidad del ecosistema digital del que aprende. La investigación plantea que los modelos generativos absorben los patrones presentes en internet y los trasladan a sus respuestas. Bajo esa lógica, cuando disminuye la presencia de contenidos institucionales, corporativos y mediáticos que promueven la diversidad e inclusión, el espacio es ocupado por narrativas más polarizadas que terminan alimentando el entrenamiento de los algoritmos.
Al mismo tiempo, los discursos de odio en entornos digitales crecen un 38%.
CONTRASTE
Para dimensionar este fenómeno, LLYC aplicó herramientas de Big Data, inteligencia artificial y procesamiento de lenguaje natural (NLP). En total, se analizaron 15,1 millones de noticias, 202 millones de mensajes en la red social X y más de 4,6 millones de contenidos violentos en los 12 países en los que está presente. Además, examinó cómo los sistemas generativos interpretan la identidad mediante 90 preguntas sobre distintos ámbitos de la vida a cinco perfiles de control y el análisis de 627 imágenes generadas por IA.
Los resultados muestran que, aunque la calidad de las respuestas se mantiene, la narrativa cambia dependiendo de la identidad del usuario. Mientras los perfiles LGBTIQ+ reciben con mayor frecuencia respuestas relacionadas con el miedo, la aceptación, la vulnerabilidad y la gestión del rechazo, los perfiles cisheterosexuales son orientados hacia conceptos como autonomía, planeación, metas profesionales y desarrollo futuro.
La brecha también aparece en los indicadores cuantitativos. El estudio encontró que las respuestas dirigidas a usuarios LGBTIQ+ contienen 72% más referencias a la búsqueda de respeto y dignidad, así como 72% más recomendaciones enfocadas en enfrentar el miedo o evitar el rechazo. Asimismo, los conceptos asociados con exclusión aparecen 42% más veces que en las respuestas dirigidas a perfiles cisheterosexuales.
En contraste, cuando la IA responde a usuarios cisheterosexuales, incrementa en 140% las referencias vinculadas con autonomía e independencia. Además, incorpora 10% más contenidos relacionados con expectativas laborales y 26% más mensajes orientados a la autosuperación y el logro de objetivos, “una diferencia que refleja cómo los modelos asignan trayectorias de vida distintas a partir de la identidad del interlocutor”.
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OTROS FACTORES
La investigación también detectó un sesgo en el tono de las respuestas. Los perfiles LGBTIQ+ reciben mensajes con una carga emocional considerablemente mayor, mientras que las respuestas dirigidas a hombres cisheterosexuales privilegian un lenguaje más orientado al rendimiento, la lógica y la resolución de problemas.
La consultora advierte que esta “hiperempatía” puede terminar reforzando una percepción donde determinadas identidades aparecen asociadas principalmente con vulnerabilidad, incluso cuando el usuario busca orientación sobre desarrollo profesional o crecimiento personal.
Los patrones se repiten en la generación de imágenes. Cuando las solicitudes incluyen referencias a familia, infancia o religión, los modelos tienden a representar con mayor frecuencia a las personas LGBTIQ+ en escenarios de aislamiento, incomodidad o minoría, mientras que los perfiles normativos aparecen integrados en esos mismos contextos. Para LLYC, estas representaciones reflejan la incorporación de narrativas que previamente han ganado presencia en las conversaciones digitales.

