Los Stones, entre la leyenda y un nuevo desafío en estudio

NewsITe
Lejos de las giras de despedida y de los rumores que llevan más de cuarenta años anunciando su final, Los Rolling Stones vuelven a sorprender al mundo del rock con el lanzamiento de Foreign Tongues, un álbum que los muestra cómodos en su propia leyenda pero todavía inquietos a la hora de crear. El nuevo trabajo llega tres años después de Hackney Diamonds, el disco que marcó el regreso al material original tras casi dos décadas y que los devolvió al centro de la escena internacional.
Si el álbum anterior funcionó como una declaración de vigencia, Foreign Tongues suena a banda que ya no tiene nada que demostrar. El clima general es más relajado y orgánico, apoyado en una dinámica casi de sala de ensayo. Grabado en pocas semanas junto al productor Andrew Watt, el disco busca capturar la energía de un grupo tocando en vivo, sin grandes artificios tecnológicos ni gestos de modernización forzada.
En varias canciones se escucha a Mick Jagger marcando las entradas, mientras Keith Richards y Ronnie Wood recuperan ese histórico contrapunto de guitarras que define el ADN stone desde los tiempos de Some Girls. En la base rítmica, Steve Jordan asume el rol que dejó vacante Charlie Watts con una naturalidad que respeta el pulso clásico de la banda, acompañado por el bajista Darryl Jones. Los teclados de Steve Winwood, por su parte, refuerzan el costado soul y blusero del repertorio.
El listado de invitados incluye nombres de peso como Paul McCartney, Robert Smith, Bruno Mars, Benmont Tench y Chad Smith. Sin embargo, sus apariciones son discretas y siempre al servicio de las canciones. Incluso la presencia póstuma de Watts en “Hit Me in the Head” evita el golpe de efecto nostálgico y se integra como un recordatorio natural de cómo sonaban los Stones cuando el baterista original todavía comandaba la marcha.
Un álbum que mira a los orígenes sin negar el presente
Musicalmente, Foreign Tongues evita la tentación de aggiornarse con fórmulas de moda. Hay rock de guitarras, rhythm and blues, country, soul y una línea directa con influencias históricas como Chuck Berry, Muddy Waters y el blues eléctrico que dio origen a la banda en los años sesenta. El grupo también se anima a releer “You Know I’m No Good”, de Amy Winehouse, y cierra el álbum con una versión acústica de “Beautiful Delilah”, de Berry, en la que Jagger y Richards quedan prácticamente solos, como si volvieran a aquellos adolescentes que compartían discos en la estación de Dartford.
- Regreso al estudio con un sonido crudo y directo, cercano al vivo.
- Invitados estelares que no opacan la identidad del grupo.
- Relecturas de clásicos que dialogan con el propio legado stone.
Las letras también dialogan con el presente. “Divine Intervention” ironiza sobre el clima casi apocalíptico del mundo contemporáneo, mientras “Covered in You” apunta contra autoritarismos y magnates tecnológicos. En “Ringing Hollow”, los Stones miran con desencanto a un Estados Unidos distante del sueño que alguna vez los deslumbró. Sin convertirse en un manifiesto político, Jagger confirma que el comentario social sigue siendo un recurso natural en su escritura.
A días de cumplir 83 años, Mick Jagger mantiene una voz firme y la capacidad de moverse entre el cinismo, el humor y la vulnerabilidad, mientras Keith Richards aporta uno de los momentos más emotivos del disco con la balada “Some of Us”.
En un punto de su carrera en el que nadie espera que compitan con la mítica seguidilla que va de Beggars Banquet a Exile on Main St., Foreign Tongues consigue algo más modesto pero quizá más difícil: sonar como una banda viva, convencida de seguir siendo tal y no solo una institución dedicada a administrar su propio legado. Si habrá otra gira mundial o un nuevo álbum después de este lanzamiento es todavía una incógnita, pero la historia reciente indica que apostar por la retirada de los Stones sigue siendo, otra vez, un pronóstico condenado al fracaso.

