La mejora de las condiciones meteorológicas permitió reforzar el combate contra el incendio forestal en Almería, que ya dejó 12 muertos, unas 6.600 hectáreas arrasadas y más de 1.400 evacuados. Dos personas fueron detenidas por negarse a abandonar la zona de riesgo.

La mejora de las condiciones meteorológicas abrió este sábado una nueva etapa en el combate contra el incendio forestal que afecta a la provincia de Almería, en el sur de España. Con vientos más débiles, los equipos de emergencia comenzaron un ataque directo sobre los principales focos de las llamas, en un intento por frenar un fuego que ya provocó 12 víctimas fatales y consumió unas 6.600 hectáreas.
El consejero andaluz de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, informó desde el Puesto de Mando Avanzado instalado en la localidad de Turre que las condiciones actuales ofrecen “una ventana de oportunidad” para avanzar sobre el incendio, luego de varias jornadas marcadas por la extrema intensidad del fuego.
Según informó EFE, el balance oficial continúa siendo de 12 fallecidos y siete denuncias por desaparición. Las autoridades aclararon que algunas de esas denuncias podrían corresponder a personas fallecidas que todavía no pudieron ser identificadas.
Las muestras biológicas extraídas a las víctimas fueron enviadas a Madrid para realizar estudios genéticos. El objetivo de los investigadores es completar las identificaciones durante este domingo para remitir los resultados al juzgado que interviene en la causa y permitir posteriormente la entrega de los cuerpos a sus familiares.
Además, ocho personas permanecen hospitalizadas y existe una veintena de ciudadanos reportados temporalmente como ilocalizados por sus allegados. Sin embargo, las autoridades pidieron prudencia al señalar que varios de esos casos corresponden a ciudadanos extranjeros con quienes sus familiares no mantenían contacto desde hacía tiempo.
Actualmente, el operativo mantiene evacuadas a 1.448 personas, de las cuales 164 continúan alojadas en centros habilitados por las autoridades.
Amplio despliegue por tierra y aire
El incendio moviliza un importante operativo integrado por fuerzas nacionales y regionales. El Gobierno español desplegó unos 540 efectivos entre personal de la Guardia Civil, Protección Civil, la Unidad Militar de Emergencias (UME) y el Ministerio para la Transición Ecológica.
A ese dispositivo se suman 13 grupos de bomberos forestales de la Junta de Andalucía, apoyados por siete helicópteros, cinco aviones de carga en tierra, tres autobombas y personal técnico especializado.
Desde la mañana de este sábado también operan cuatro helicópteros y dos aviones de carga en tierra, mientras que el resto de la flota permanece en estado de disponibilidad para intervenir si la situación vuelve a agravarse. Además, colaboran dos helicópteros y tres drones de la Guardia Civil, junto con cuatro aviones anfibios y dos helicópteros bombarderos del Ministerio para la Transición Ecológica.
Los esfuerzos se concentran especialmente sobre el flanco izquierdo y la cabeza del incendio, donde los brigadistas intentan impedir que las llamas alcancen nuevas zonas pobladas.
El fuego avanzó a 100 metros por minuto
El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, destacó la coordinación entre todas las administraciones y calificó al incendio como de “extrema virulencia”. Según explicó, en los momentos más críticos las llamas llegaron a avanzar a una velocidad de hasta 100 metros por minuto, un comportamiento que atribuyó a los efectos de la emergencia climática.
En paralelo, la Guardia Civil detuvo a dos personas por desobedecer las órdenes de evacuación e intentar regresar al área afectada, resistiéndose a la actuación de los agentes.
De acuerdo con EFE, en algunos casos los efectivos debieron derribar puertas para evacuar por la fuerza a residentes que se negaban a abandonar sus viviendas pese al riesgo que representaba el avance del incendio.
Mientras tanto, continúan las tareas de búsqueda en la zona de Bédar, uno de los sectores donde el fuego avanzó con mayor rapidez y de forma más inesperada, con el objetivo de localizar a posibles víctimas que aún permanecen desaparecidas.

