Alertan que deudas e impuestos traban la recuperación

Endeudamiento y presión fiscal: los obstáculos que frenan a familias y pymes

Gustavo Lázzari analiza el impacto del endeudamiento y los impuestos en la economía argentina

NewsITe

El economista y empresario pyme Gustavo Lázzari advirtió que la recuperación de algunos indicadores macroeconómicos aún no se traduce en un alivio real para los hogares y las pequeñas y medianas empresas. Según planteó, el fuerte endeudamiento y la elevada presión impositiva sobre los servicios públicos se convirtieron en dos de los principales frenos para que la economía argentina vuelva a crecer de manera sostenida.

Lázzari explicó que muchas firmas llegaron a la actual etapa con un importante deterioro acumulado por años de estancamiento, falta de inversión, litigios y costos crecientes. “Las empresas no arrancan de cero cuando cambia un gobierno. Cada una arrastra su propia historia y muchas estaban muy averiadas”, subrayó en declaraciones a Splendid AM 990, al describir un escenario donde la supuesta mejora general convive con balances muy ajustados.

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Uno de los puntos más críticos fue la dificultad para acceder al crédito en 2023, cuando las tasas de interés llegaron a rondar el 200% anual. En ese contexto, se multiplicaron las refinanciaciones de deudas de familias y compañías. “Veía que la gente refinanciaba al 120% o 130%. Nada crece a esa velocidad; era evidente que nos íbamos a pegar contra la pared”, señaló. El resultado, según estima, es un universo de millones de personas endeudadas y un amplio conjunto de pymes con problemas fiscales que las dejan fuera del sistema financiero formal.

Costos fijos, tarifas y una carga impositiva que asfixia

Para Lázzari, el principal problema de las empresas hoy no es sólo el nivel de ventas, sino la escalada de los costos fijos. Energía, transporte, logística y peajes aparecen al tope de las quejas del sector productivo. Como ejemplo, mencionó el caso de un vehículo de reparto que viaja todos los días entre Buenos Aires y La Plata, donde el gasto en peajes llega a superar la propia amortización del utilitario, una señal de tarifas que se volvieron desproporcionadas respecto de la actividad que buscan sostener.

El economista vinculó de manera directa esta situación con la elevada carga tributaria incorporada en las facturas de servicios públicos. “La gente cree que paga la luz, pero en realidad paga una enorme cantidad de impuestos escondidos dentro de esa factura”, afirmó. Según sostuvo, hay comercios que soportan tarifas con una composición impositiva muy superior a lo razonable, lo que erosiona su competitividad e impide que la mejora macroeconómica derrame en forma de inversiones y nuevos empleos.

En esa línea, consideró indispensable avanzar en una reforma tributaria que alivie la presión sobre la energía y otros servicios esenciales. “No hay que volver a atrasar las tarifas. Lo que hay que hacer es bajar el componente impositivo para que el costo del servicio sea sostenible”, planteó, al advertir que los actuales niveles de carga fiscal explican buena parte del endeudamiento de familias y pymes. Según sus cálculos, entre un 40% y un 45% del valor de los servicios corresponde a impuestos.

Un nuevo mapa productivo y el desafío de federalizar el desarrollo

Lázzari también se refirió a los cambios que trae la apertura de la economía y sostuvo que el país deberá repensar su esquema productivo. En un modelo cerrado, las industrias tienden a radicarse cerca de los grandes centros urbanos, donde se concentra el consumo. Pero en un esquema más competitivo y orientado a exportar, afirmó, resulta más eficiente instalar las plantas cerca de los recursos naturales para bajar los costos logísticos y ganar margen frente a la competencia internacional.

“No podés darte el lujo de transportar mercaderías baratas a lo largo de la octava superficie más grande del mundo. Ese costo te deja afuera”, señaló. Por eso, consideró necesario impulsar inversiones que acompañen un corrimiento progresivo de la producción hacia el interior del país, pero sin generar nuevas brechas entre las grandes ciudades y las regiones alejadas. El riesgo, advirtió, es consolidar una “Argentina productiva hacia afuera” y otra rezagada en los grandes centros urbanos.

“El endeudamiento de las personas y de las pymes tiene mucho que ver con el costo de los servicios, y esos servicios tienen entre un 40 y un 45% de componente impositivo. Ahí está uno de los problemas centrales de la economía argentina”, resumió Lázzari.

De cara a los próximos meses, el economista consideró que el gran desafío para consolidar la recuperación será aliviar la presión fiscal sobre los servicios públicos y recomponer el acceso al crédito para familias y empresas. Solo así, evaluó, la mejora de las variables macro podrá transformarse en crecimiento genuino, empleo y reducción sostenible del endeudamiento que hoy condiciona el día a día de gran parte de la sociedad.

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