A semanas de la muerte de Miguel, luego de estar un largo tiempo en terapia intensiva del hospital, Narciso Arroyo, padre del mismo, sigue sin entender el accionar de la Justicia, ya sea en las demoras de la entrega de los resultados de la pericias o en la libertad de Jeremías Ramírez, protagonista del múltiple choque que terminó con dos fallecidos y varios lesionados.

Germán Rodríguez
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Ya pasó más de un mes y medio desde que Jeremías Nicolás Ramírez, de 20 años, a bordo de la camioneta Amarok, protagonizara el múltiple choque que terminó con el saldo del fallecimiento en el lugar de Ramona del Carmen Montes, de 40 años, y lesiones de carácter grave en perjuicio de Miguel Arroyo, de 37 años, quien estuvo peleando por su vida en la sala de terapia intensiva del Hospital San Felipe donde finalmente murió. Tras el impacto ocurrido en horas de la madrugada en Terrasson y Savio, Ramírez abandonó la camioneta y minutos después habría sido interceptado por un móvil policial cuando, junto a un familiar, iría –supuestamente– a presentarse en la Comisaría. Quedó aprehendido desde ese momento, alojado en un calabozo de la Comisaría Primera, imputado por “Homicidio culposo agravado y lesiones graves”. Desde fiscalía le tomaron declaración indagatoria donde dio su versión de los hechos anteriores y posteriores al accidente. Solicitaron al juez de Garantías Nº 2, Ricardo Pratti, la conversión en detención y el pedido de resolución para determinar si lo excarcelaba o no. Habiéndose optado por la excarcelación sin perjuicio de la continuidad del proceso.
En la familia de Miguel no solo persiste el dolor de ver a quién consideran el “asesino” de su hijo libre, sino la desesperación de la lentitud del proceso de análisis de las pericias, tanto de la sangre del imputado como del mismo vehículo a los fines de determinar la velocidad en la que iba la camioneta en el momento del choque.
Dolor
Narciso está cansado, tanto física como mentalmente, el día a día en el hospital, esperando los partes médicos de Miguel, que en el último tiempo habían generado esperanza mostrando leves mejorías, hasta que finalmente no resistió más, lo dejaron derrotado, resignado, pero sobre todo enojado, con el temor de que los tiempos del proceso dilaten el accionar de la Justicia y el conductor de la camioneta quede libre de culpa y cargo, que la investigación no vaya a fondo.
“Me dicen que van a demorar un mes más para saber si tenía alcohol en sangre porque no tienen insumos en La Plata, esa fue la contestación que me dieron”, expresó Narciso a nuestro medio respecto a los resultados de los análisis toxicológicos de Ramírez. “Después está el tema de la velocidad en la que venía la camioneta, porque yo pedí que hablaran con la empresa Volkswagen para que manden los peritos y pidan los datos de la computadora. El tema es que me dijeron que tienen que mandar una carta de la fiscalía a los técnicos para que vean el vehículo y no lo hicieron como corresponde. Yo me fui a la Volkswagen, estuve hablando y me dijeron que avisaron que tienen que hacer el pedido por escrito a la Casa Central, que por correo electrónico no los van a atender, que debe ser un documento firmado y sellado por fiscalía”, contó sorprendido. “En la VW me dijeron que por el mismo hecho de que salten los airbags es que la camioneta iba a más de 60 km/h, ya solo con eso se ve que iba más rápido de lo que correspondía”, agregó.
“Todo el proceso va muy lento. También quisieron acusar a Miguel de que por el vidrio polarizado no podía distinguir el auto que venía, cuando en realidad antes de hacer semejante denuncia tendrían que haber visto que el auto tenía la VTV y si por el polarizado no podía circular, ya no lo habrían autorizado”, contó sobre la acusación de culpabilidad que se le quiere hacer a su hijo.
“La velocidad máxima en donde están los semáforos intermitentes es de 40 km/h, lo que ya está visto que no hizo, todo lo contrario. Con el tema de las filmaciones de las cámaras estoy esperando. Hay una cámara de una zinguería donde se ve a la terrible velocidad que venía la Amarok, y realmente da miedo”, agregó.
Enojo
Lo que suma más frustración y bronca a la familia de Miguel es la pronta libertad del principal acusado “Yo veo mal su libertad, porque según las leyes, acá murieron dos personas y lesionaron a mucha más gente, los vehículos quedaron destrozados. Es un desastre lo que hizo ese muchacho y después tiene la caradurez de sacarse fotos en Junín desayunando lo más campante con amigos y las subió a Facebook sin importarle el mal momento que estamos pasando. Este individuo está jugando con fuego, pareciera que se burlara y nos provocara. Mataste a dos personas, lesionaste a otros y te sacás fotos como si nada, y las subís. Él está en libertad con una causa de homicidio culposo agravado y en eso figura el abandono de persona. Ese pibe se fue, los abandonó. Quieren decir que no hubo abandono de persona porque se quedaron los amigos, pero no está bien, ellos no fueron los que manejaron. Este muchacho hizo abandono de persona, no le importó, solo se preocupó en llamar a su abogado y no se fijó siquiera como estaban los otros”, expresó indignado.
La bronca y el dolor siguen, ya sin Miguel, sin la esperanza de su vuelta que se hace difícil y cuesta aceptarlo “Yo este tiempo lo estoy llevando muy mal. Miguel para mí se fue de viaje y todavía lo espero. Una de mis nietas por las noches todavía lo ve al padre. Para mí el que lo chocó debería estar preso, pero para la Justicia no. A mí a Miguel no me lo devuelve nadie”, contó.
Peligro a la noche
Serán las pericias toxicológicas y por supuesto los informes técnicos del accidente los que determinen fehacientemente lo ocurrido. Todo va camino a un homicidio culposo y faltaría determinar los responsables.
También quedan varias preguntas dando vueltas. Cualquier nicoleño que sale a circular en horas de la madrugada, especialmente los fines de semana, sabe que cruzar la avenida por cualquier transversal es sumamente peligroso y requiere de mucha atención, ya que a partir de ciertos horarios los semáforos dejan de funcionar manteniéndose intermitentes y solo en algunos lugares puntuales, como avenidas, lo hacen.
Savio se vuelve una pista de carreras donde de golpe puede aparecer un auto o una moto, en muchos casos sin luces, y sorprender a aquel que quiera cruzar, debiendo en algunos momentos depender del azar para poder pasar, ya que la visión se dificulta y no hay nada que detenga o aminore la velocidad de los vehículos, como sucedió en el cruce de Terrasson y Savio, donde se produjo el choque mencionado.

