El FMI avanza en un acuerdo para asistir a Venezuela tras los terremotos

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) mantiene negociaciones con el gobierno interino de Venezuela para destrabar parte de los activos del país retenidos por el organismo y destinarlos a la atención de la emergencia humanitaria provocada por los terremotos del 24 de junio. La discusión se concentra en la posibilidad de habilitar recursos de uso rápido para sostener la respuesta sanitaria y social en las zonas más afectadas.
Según informó la Agencia Noticias Argentinas en base a fuentes del organismo y al reporte de Euronews, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, abordó el tema esta semana en un encuentro con la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez. El objetivo es encontrar un mecanismo que permita utilizar parte de los fondos disponibles sin vulnerar los marcos regulatorios internos del Fondo ni las restricciones financieras que pesan sobre el país caribeño.
La vocera del FMI, Julie Kozack, explicó que las conversaciones se centran en el denominado “tramo de reserva”, una línea de rápida disponibilidad que rondaría los 350 millones de dólares. Caracas pretende orientar ese dinero a las necesidades humanitarias más urgentes: atención médica, provisión de insumos básicos, restablecimiento de servicios esenciales y apoyo a la infraestructura crítica dañada por los sismos.
Estos recursos son independientes de los Derechos Especiales de Giro (DEG) que Venezuela mantiene en el Fondo, cuyo valor estimado asciende a 4.500 millones de dólares. La negociación se produce luego de que, en abril, el FMI y Venezuela reanudaran vínculos tras años de relación prácticamente congelada, lo que abre una ventana de oportunidad para mecanismos de asistencia en un contexto de catástrofe.
Emergencia prolongada y advertencia de la OPS
El contexto humanitario es crítico. De acuerdo con el último parte oficial, los terremotos ya dejaron 3.889 personas fallecidas y 16.749 heridas, cifras que siguen en revisión a medida que avanzan las tareas de rescate y relevamiento. Ante este escenario, Naciones Unidas y más de un centenar de economistas reclamaron en las últimas semanas que se facilite el acceso de Venezuela a financiamiento internacional para atender la emergencia.
En paralelo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que la crisis sanitaria en el país está lejos de haber terminado. Durante una sesión informativa con la prensa, el director del organismo, Jarbas Barbosa, sostuvo que la respuesta de emergencia “continúa y las necesidades de las comunidades afectadas siguen siendo urgentes”.
- Salvar vidas y reforzar la atención de urgencias y traumatismos.
- Mantener en funcionamiento los servicios esenciales de salud.
- Garantizar acceso a oxígeno, medicamentos y diagnósticos por imágenes.
- Evitar riesgos adicionales en las próximas semanas, como brotes de enfermedades.
Barbosa subrayó que la prioridad no es solo mantener abiertos los establecimientos de salud, sino asegurar un acceso seguro y oportuno a la atención, incluyendo cuidados intensivos y servicios críticos. La OPS alertó además que, a mediano plazo, las principales amenazas para la salud pública estarán vinculadas a la interrupción de los servicios sanitarios, el hacinamiento, la falta de agua potable y saneamiento y la disminución en las coberturas de vacunación y en los controles de rutina.
“Mantener la vacunación, garantizar el acceso a agua segura y saneamiento, y asegurar la continuidad de la atención para personas con enfermedades crónicas, mujeres embarazadas, personas mayores, niños, personas con discapacidad y quienes requieren rehabilitación será fundamental”, indicó la OPS.
Mientras el organismo sanitario regional refuerza su presencia en el terreno, el avance de las conversaciones entre el FMI y las autoridades venezolanas será clave para determinar la magnitud y la rapidez del alivio financiero disponible. De ese resultado dependerá, en buena medida, la capacidad del país para sostener la respuesta humanitaria y empezar a reconstruir un sistema de salud fuertemente tensionado por la catástrofe.

